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Las raíces gallegas de Simón Bolívar

Bernardo Gamallo Neira

http://bergn.blogspot.com/2006/01/las-races-gallegas-de-simn-bolvar.html

Bolívar es un apellido vasco. De eso no hay ninguna duda. En euskera significa "pradera del molino", precisamente el molino que tenía el antiguo escudo de armas de esta familia cuyo origen vizcaíno está perfectamente documentado. Concretamente, procede del lugar conocido como Puebla de Bolíbar, en el término municipal de Markina. Cualquier biografía sobre este prohombre de la independencia americana relata, de forma más o menos extensa, estos datos. Sin embargo, ninguna presta atención a sus ascendentes gallegos. Sólo algunos historiadores como el ya fallecido Francisco Vales Villamartín o Rodolfo G. de Barthèlemy (que analiza en profundidad el asunto en su libro Ascendencia gallega de Simón Bolívar), se han preocupado por dar a conocer los orígenes gallegos de El Libertador.

 

La sangre gallega llega a las venas de Simón Bolívar de la mano de dos familias entroncadas con lo más granado de la hidalguía gallega: los Ponte Andrade, provenientes del Pazo de Mondoi, en Oza dos Ríos, y los Jaspe López de Montenegro, que tenían una casa solariega en el lugar de Penarredonda, en la parroquia coruñesa de Elviña, y que contaban a su vez con otra vivienda en pleno Cantón Grande de la ciudad herculina.

 

La aventura americana de la familia gallega de Bolívar comienza cuando Pedro Jaspe López de Montenegro cruza el Atlántico cuando contaba con veintiún años de edad. Establecido en Caracas, tiene gran éxito como comerciante y no tarda en convertirse en uno de los hombres más ricos de la capital venezolana. Casado en 1652 con Luisa Martínez de Villegas y Ladrón de Guevara, pasa así a ser cuñado de Luis de Bolívar y Rebolledo, bisabuelo del Libertador. Con esta unión política se enlazan por primera vez en la historia la rama gallega y vasca de la familia de Simón Bolívar.

A Pedro Jaspe López de Montenegro todo le fue bien en la vida a excepción de una cosa: no pudo tener descendencia. Por ese motivo, tomó como si fuera hijo suyo a su sobrino Pedro, uno de los vástagos que su hermana gemela María había tenido fruto de su matrimonio con Jacinto de Ponte Andrade.

El joven Pedro Ponte Andrade y Jaspe López de Montenegro sale de su casa de Penarredonda, en Elvira (A Coruña), y se va a vivir con sus tíos a Caracas, donde completó sus estudios y se formó para convertirse en un hombre de negocios. Tras la muerte de su tío, hereda todos sus bienes y propiedades y es así como este bisabuelo por parte paterna de Simón Bolívar pasa a ser una de las figuras más significativas de la sociedad caraqueña.

La de Pedro Ponte Andrade es una figura fundamental en la vida del Libertador. Para empezar, la casa natal de Bolívar era de su propiedad y de él heredó buena parte de la gran fortuna que luego le permitió sufragar la guerra de independencia. Tal fue el peso de este personaje que el héroe de la independencia americana estuvo a punto de llamarse Pedro en su honor. Por ello, resulta increíble que la historia oficial haya olvidado a esta rama de su familia.

La unión definitiva de los Bolívar vascos con los Ponte Andrade gallegos se produce tras el enlace en 1711 de María Petronila Ponte Andrade, hija de Pedro, y Juan Bolívar y Martínez de Villegas, que son los abuelos paternos del Libertador. De su matrimonio nacería el padre de Simón Bolívar, Juan Vicente Bolívar y Ponte de Andrade. Los apellidos del padre de Bolívar no dejan lugar a dudas de cuán directa es su vinculación con Galicia. Tampoco lo hace su vida. Juan Vicente Bolívar y Ponte de Andrade residió por un tiempo en A Coruña. Fue en 1775, con motivo del pleito que presentó en la real Audiencia contra un familiar, Jacinto Pardo Jaspe de Montenegro, para disputarle la propiedad de la casa de Penarredonda, una evidencia más de la importancia que tenían para él sus propiedades familiares gallegas.

Como su padre, el propio Simón Bolívar pasó algunos días en A Coruña, dentro del viaje por España que hizo en 1802 con motivo de su luna de miel. El Libertador se casó ese año con la madrileña María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza. Junto a su joven esposa, visitó y residió en las casa de sus parientes gallegos en Penarredonda (Elvira) y en el Cantón Grande coruñés. Su estancia duró sólo una semana, el tiempo que tardó en llegar el barco que los trasladaría a Caracas, donde a los pocos meses ella moriría de fiebre amarilla, sumiendo a Bolívar en una profunda depresión que le llevó a tomar la decisión de no volver a casarse, de ahí que esta rama de los Bolívar-Ponte Andrade se extinguiese y continuase únicamente con los tres hermanos del Libertador: Juan Vicente, María Antonia y Juana Nepomuceno.

El olvido

A pesar de la enorme vinculación del Libertador con Galicia, a pesar de que incluso el escudo de armas de los Bolívar venezolanos tiene en su cuartel superior derecho la enseña de los Andrade (dos dragones que muerden una banda de oro y el lema Ave María gratia plena), a pesar de todo, la pista gallega de Bolívar se perdió fruto de la desidia de los que,por ejemplo, permitieron que la casa de Penarredonda cayera bajo la piqueta en los años 60 y seperdiera así el que debería ser el lugar bolivariano por excelencia de España.

El pazo en el que vivieron los Ponte Andrade que dieron su apellido al Libertador, situado en Santa Cruz de Mondoi (Oza dos Ríos) está afortunadamente en pie, pero su vinculación con Bolívar es menor porque él nunca lo habitó. El lugar se ha convertido en un lujoso salón de bodas y banquetes, pero la estructura de la vivienda antigua está intacta, ya que se ha construido con gran gusto una instalación independiente pero perfectamente integrada en el entorno. Es propiedad de la familia Leis, de Betanzos, que unió sus destinos con la de los Ponte Andrade, allá por el siglo XVI, según el estudio de investigación realizado por José Luis Lisarrage Leis.

Incluso el hermoso monolito que se erigió en 1982 en A Coruña en honor al Libertador ha caído en el olvido. Pocos son los coruñeses que saben que frente al Alcampo de la avenida Alfonso Molina, medio escondido y casi invisible para los miles de coches que a diario pasan junto a él, está el único homenaje a las profundas raíces gallegas de Simón Bolívar.
 

Hórreos del destruído pazo de Penarredonda. Pazo rural con empaque de señorío: solana ampla; capela interior; escalinata preciosa; hórreos adxacentes que indicaban a riqueza da família.

Otras fuentes

http://www.galizacig.com/actualidade/200404/xmc_simon_bolivar_en_galiza.htm