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Simón Bolívar Palacios

Mariano Estornés Lasa

http://www.euskomedia.org/aunamendi/33064/37795

Nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Llamado el «Libertador», libertó las actuales Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, territorios con una extensión de unos 5 millones de kms. cuadrados. Todas las Repúblicas americanas honran al prócer de origen vasco, pues su figura legendaria aglutina el esfuerzo americano hacia la libertad. En el monumento que el Paraguay le levantó en Asunción se lee esta significativa afirmación bolivariana: «Para nosotros la patria es América: nuestra enseña la independencia y libertad». Sus antecedentes venezolanos empiezan en 1587, cuando Simón Bolívar, señor de la Rementería de la villa de Bolívar, en Bizkaia, llega desde Santo Domingo a Venezuela con el gobernador don Diego de Osorio y Villegas. Estas figuras principales estaban emparentadas con las más nobles casas de Navarra y Galicia establecidas en Venezuela.

Construyen por su cuenta el puerto de La Guaira y fundan colonias agrícolas en los valles de Aragua y del Tuy, donde mas abundaban las familias vascas. Juan de Bolívar y Villegas, en 1722, pone los cimientos de la ciudad de San Luis de Cura. Juan Vicente Bolívar, nieto de Juan Bolívar y Villegas, Marqués de Bolívar y Ponte, casa en 1733 con doña Concepción Palacios Blanco. Tienen cuatro hijos. El último, Simón, sería el «Libertador». «Este niño va a ser huérfano muy pronto. Es importante este hecho, porque en la psicología de un hombre trabaja activamente todo lo que le rodea en la niñez, y uno de los grandes traumatismos psicológicos que pueden ocurrirle a un niño es, precisamente, el de perder a sus padres a una tierna edad» (Uslar Pietri). Queda sin padre a los dos años. Pierde a su madre a los ocho. Sus tíos y tutores lo educan para la vida de rico hacendado de la alta sociedad colonial.

Tuvo famosos maestros, como Andrés Bello, el gran jurista Miguel José Sanz y Simón Rodríguez. En 1799 realiza su sueño de viajar a Europa. Conoce en Bilbao a la joven María Teresa del Toro Alayza, como él, de poco más de 17 años, perteneciente a una importante familia. Mientras obtiene el permiso para el matrimonio conoce Madrid, Bilbao, Baiona, París y Amiens. En mayo de 1802 contrae matrimonio y en junio regresa a Venezuela. Visita sus haciendas con su mujer. En la famosa casa de los Bolívar, en el ingenio de San Mateo, pasan varios meses de la luna de miel.

En enero de 1803 fallece María Teresa en Caracas, víctima de la fiebre amarilla. Con la muerte de su joven esposa, Bolívar sufre una profunda crisis espiritual que le impulsa a abandonar su país. Regresa a Europa a fines de 1803. Para comienzos de 1804 está de nuevo en París. El 18 de mayo de 1804 presencia la proclamación de Napoleón emperador en Saint-Cloud. El 2 de diciembre del mismo año Napoleón es coronado en Nôtre-Dame. Bolívar rehusa asistir a la ceremonia.

Blanco Fombona, en "Mocedades", nos da su retrato físico a los veinte años: "un jovencito bajo de estatura, delgado, todo músculos y nervios. Las piernas son largas y elásticas, la cintura flexible, el cuello erguido, los pies y manos pequeños. La piel dorada por el sol de los trópicos, mate, entonces juvenil y fresca. La cara, de óvalo alongado, nariz recta, larga, fina, de esas caras que abundan en Bizkaia, de donde por línea paterna el mozo proviene. La frente alta, recta; las cejas encrespadas; encrespados también los cabellos y peinados hacia adelante, formando tupé sobre la frente y alborotándose en ondas sobre las sienes».

Simón Bolívar en París eclipsa a todos los demás. Vaya a donde vaya es a él a quien se mira (Vaucaire). Vestido a la moda de los «increíbles», frecuenta el «Palais Royal», centro mundano de la aventura y el placer. Su prima Fanny, casada con Mr. Dervieu de Lillars, tiene uno de los salones más esplendorosos de su época. Allí conoce a la Recamier, a Mme. de Stael, al vizconde Laine, a los hermanos Lameth, a Eugenia de Beauharnais, a Alejandro de Humboldt, Talma, Chateaubriand que acababa de gublicar «René». Bolívar sorprende por el atrevimiento de sus ideas. Seduce por el encanto de su figura. Es el elegante y misterioso extranjero a quien todo se le perdona. Juega, se divierte. Se le invita a todas partes. Hace regalos y los recibe. Pasea a caballo por el bosque de Boulogne, asiste a cacerías, se bate en duelo. Gasta el dinero a manos llenas. En este tiempo empieza a usarse un sombrero de copa, muy ancho, que empezó a llamarse en toda Europa «le chapeau Bolívar».

Inexplicablemente, su nombre empezaba a ser famoso. Pero Bolívar se aburre. Reflexiona ante los consejos de su prima Fanny, comprende la inutilidad de su vida. Se estrechan sus relaciones con su antiguo preceptor Simón Rodríguez, hombre idealista, rusoniano y aventurero. Diariamente visita al sabio Alejandro de Humboldt que acaba de hacer su famoso viaje por América del Sur. Humboldt recuerda la acogida exquisita de un primo de Bolívar en Venezuela. Bolívar le escucha respetuosamente y contempla los mapas que el viajero ha trazado de aquellas regiones. Humboldt opina que las colonias españolas pueden gobernarse ya por sí mismas. Bolívar, siempre apasionado y brillante, le ofrece la mitad de su fortuna para fundar un Instituto de Ciencias en Caracas. En abril de 1805 sale hacia Italia acompañado de Simón Rodríguez, su maestro. Cuatro meses de viaje con la mochila al hombro. Simón Rodríguez le tolera toda suerte de pequeñas aventuras. Visitan Milán, Venecia, Padua, Ferrara y Nápoles, donde son bien recibidos por el hermano de Humboldt. Conoce a Sismondi, al escultor alemán Rauch, reencuentra a Mme. de Stael. Es presentado al Papa. Bolívar se niega a besarle el pie, causando un gran escándalo. Pero Pío VII sonríe y le hace preguntas acerca de América. En toda Roma se habla de Bolívar. Los patriotas italianos invitan a Bolívar. Conoce los problemas de Italia. En una tertulia declara que Bonaparte ha perdido mucho al convertirse en César. Un día de agosto, Bolívar y su maestro se pasean por las cercanías de Roma. Bolívar lleva en su bolsillo la «Eneida» y los «Anales» de Tácito. A veces lee algún trozo en voz alta. Al atardecer de aquel día caluroso ascienden al Monte Sacro (Aventino). Es un atardecer rojo. Ante ellos se extiende la ciudad de Roma. Fatigados por la subida se sientan en un bloque de mármol. Bolívar, excitado ante aquel espectáculo de ruinas y esplendor, se pone en pie. Tiende su mano hacia la urbe e improvisa la famosa evocación que termina con el juramento del «Monte Sacro»: «¡Por mi honor y por mi vida, juro que no daré momento de descanso a mi brazo, hasta que no haya liberado América del yugo de los tiranos!». Rodríguez, orgulloso de su discípulo, se lanza a su encuentro y los dos hombres se abrazan. El joven, que hacía unos meses no pensaba más que en morir por una pena de amor, ha superado la crisis y se traza una misión en la vida: libertar América.

Enfermo, pero fuerte de espíritu, inverna en Nápoles. Sube al Vesubio con el barón Humboldt. Su maestro se ha ido en busca de fortuna y aventuras. Le escribe desde Constantinopla, animándole a emprender sus grandes proyectos. Bolívar está otra vez decaído. Pero en la primavera, completamente restablecido, se entrevista con su prima Fanny en París. Tras una despedida emocionante, transfigurado ya en un hombre viril y firme, se aleja exaltado por la grandiosidad de sus propósitos. En Hamburgo visita detalladamente el puerto, los depósitos, el funcionamiento de aquel inmenso conjunto.

Septiembre de 1806, embarca en Hamburgo. Llega a Charleston en enero de 1807. Visita Washington, Filadelfia, Nueva York y Boston. Admira la actividad creadora de los «Pioniers», observa cómo se construye una nación libre, activa y ambiciosa. Entre abril y mayo llega a La Guaira. En 1809 Bolívar es nombrado Justicia Mayor de Yare. La caída de Cádiz en manos de los franceses y la presión de los patriotas trae la dimisión del Capitán General Vicente de Emparan. Se constituye la Junta de Caracas. Bolívar, que estaba en el campo, salta sobre su caballo y se presenta en Caracas. Lo nombran teniente coronel de milicias. Ya con el grado de coronel y nombrado Diputado principal de Caracas parte (1910) para Londres como embajador de la Junta de Caracas. Todos los gastos corren por su cuenta. Su éxito personal es indiscutible, pero Inglaterra no se arriesga oficialmente. Estudia la Constitución inglesa. Conoce a Miranda. Bolívar es la atracción de Londres. El conde de Mornington y el duque de Gloucester lo visitan diariamente. Es presentado al pintor de moda Gill que hace su retrato en uniforme de coronel. Lleva una medalla de oro en la mano en la que aparece grabado: «No hay patria sin libertad». La juventud de Londres se reúne en el estudio de Gill. Mientras Bolívar posa se organizan asaltos de esgrima, veladas musicales, combates de boxeo. Bolívar muestra su destreza con el sable. Lord Byron, que ha llegado de Turquía, relata sus proezas.

El año 1812, durante el terremoto que asoló a Caracas el día 26 de marzo, Bolívar socorre a las víctimas y organiza un hospital. El genio indómito de Bolívar se revela contra el fatalismo. Un eclesiástico realista arenga al pueblo: el terremoto es un castigo de Dios, hay que someterse al rey. Bolívar saca el sable, se abre paso, aparta al orador, de pie sobre un montón de escombros, arenga al pueblo: «¡La Naturaleza se alía con el despotismo, quiere detenernos. Peor para ella, sabremos obligarla a obedecernos!» En veinte años de lucha, cruzando a caballo en todos los sentidos aquella inmensa geografía, Bolívar cumpliría su promesa, animado por la llama de su genio. El mismo año es comandante político y militar de Puerto Cabello. Traición y sublevación en la fortaleza de Puerto Cabello: Francisco Iturbide le salva la vida poniendo la suya como garantía. Bolívar demostró públicamente, varias veces, su cariño y gratitud hacia Iturbide. En agosto Bolívar se halla en Curaçao, refugiado y pobre.

Octubre del año 1812: Bolívar sale para Cartagena de Indias. En diciembre del mismo año comienza su campaña del río Magdalena (Colombia), creando un ejército de la nada. Aquí empieza la gloria de Simón Bolívar. Una frase suya lo afirma: «Yo nací en Caracas, pero mi gloria nació en Mompox», aludiendo a la primera plaza de importancia que tomó en esta campaña. En quince días había restablecido las comunicaciones entre el alto y el bajo Magdalena, libertando un inmenso territorio. Al mismo tiempo aparecía su Manifiesto de Cartagena, redactado durante su travesía desde Curaçao.

Enero-agosto de 1813: Realiza la llamada «Campaña Admirable». Venciendo sus propias enfermedades, sin una sola queja, siempre al frente de su tropa, atraviesa la cordillera de los Andes por un punto reputado como infranqueable, salvando terribles obstáculos. Penetra en Venezuela. Rápido como un torbellino, arrasa con todos los oponentes.

El 15 de mayo de 1813 sale de San Cristóbal. Los habitantes del país engrosan la tropa. Después de una marcha en medio de un entusiasmo indescriptible, entra en Trujillo el 15 de junio. A su paso dirige proclamas al pueblo, invitándole a sacudir el yugo y unirse a él. Derrota al comandante Izquierdo que iba pertrechado con poderosa artillería, en el llano de Taguanes. Monteverde, el jefe español, se encierra en Puerto Cabello. Caracas capitula. Bolívar entra en Caracas el 6 de agosto, en uniforme de gala, al frente de sus tropas, seguido de todo su estado mayor. Lleva en la mano un bastón sembrado de estrellas de oro; insignia del mando supremo. El pueblo lo aclama. En la gran plaza, los notables de la ciudad le dan el título de «Libertador». Bolívar condecora a sus hombres más valientes con la «Orden de los Libertadores». Pronuncia un discurso ante la Asamblea para rechazar la Dictadura que se le ofrece. Dice que las leyes deben hacerlas los representantes del pueblo. Ante las súplicas reiteradas y el desorden existente acepta. Bolívar ataca Puerto Cabello, donde está refugiado Monteverde. El ataque fracasa y Bolívar se retira a Valencia. Monteverde, con nuevos refuerzos, le persigue hasta las alturas de Barula. Cuando el fiel Girardot plantaba su bandera sobre una colina que acababa de tomar a la bayoneta, muere con un balazo en la frente. Bolívar hace colocar el corazón de Girardot en una urna de plata. Esto reanima a sus hombres que luchan con un encarnizamiento salvaje. Monteverde es retirado gravemente herido.

Bolívar entra victorioso en Caracas donde le habían preparado una gran recepción. La Asamblea le entrega oficialmente el título de «Libertador», como homenaje nacional al más valiente de los hijos de Venezuela. Las crueldades de Boves y Monteverde, las matanzas de inocentes, deciden a Bolívar. Ya había ordenado la matanza de los prisioneros españoles en La Guaira. Ahora, acorralado, decreta la «Guerra a muerte». Ante la imposibilidad de hacer frente a Boves sale de Carúpano para Cartagena, en noviembre de 1814. El Gobierno de Nueva Granada lo nombra Capitán General de la Confederación. Permanece allí hasta mayo de 1815. No obtiene apoyo para sus proyectos y embarca para Jamaica.

En septiembre de 1815 aparecen sus Cartas de Jamaica. Intenta orientar el interés mundial hacia la causa de la libertad de América. Presenta un cuadro general de la América de su tiempo. Reflexiona sobre el fundamento jurídico del levantamiento emancipador. Expone sus ideales panamericanos. Intuye la suerte futura de estos países. La primera carta ha sido bautizada con el nombre de «carta profética». Sale ileso de un atentado. En su lugar fue apuñalado el habilitado suyo, Félix Amestoy, que se había dormido en su hamaca esperándole. Desarrolla una intensa actividad: proclamas, artículos que envía a Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Difunde sus ideas y sus proyectos de gobierno para el Nuevo Mundo.

El 18 de diciembre embarca en Jamaica para Cartagena. En alta mar se entera de la capitulación de Cartagena y cambia el rumbo a Haiti. El presidente Petión le facilita recursos. Bolívar le promete la libertad de los esclavos. Desembarca en Margarita, donde le espera Arismendi. Sigue a Carúpano, Ocumaro y Güibia. En un motín, el coronel Isava le salva la vida. Bolívar vuelve a Haití.

En diciembre de 1816 retorna a Venezuela en la segunda «expedición de Los Cayos». Dotado de un genio indómito, su actividad es asombrosa.

Enero de 1817: Bolívar en Barcelona.
Abril: Bolívar en Guayana.
Julio: toma de Angostura (hoy Ciudad Bolívar).

Enero de 1818: se unen a Bolívar las fuerzas del caudillo llanero José Antonio Páez.
Febrero: combates continuos en los Llanos.
Junio: Bolívar regresa a Angostura.

15 de febrero de 1819: Congreso Constituyente de Angostura convocado por Bolívar. Pronuncia su Discurso de Angostura. Expone su ideal político y aboga por la confirmación de la libertad absoluta de los esclavos. Presenta su proyecto de Constitución. Prepara la campaña de Boyacá, en Nueva Granada.
Julio: Bolívar atraviesa los Andes por el páramo de Pisba.

7 de agosto: batalla de Boyacá.
10 de agosto: Bolívar libera Bogotá.
Septiembre: establece una vicepresidencia en Nueva Granada. Bolívar regresa a Venezuela. Llega a Angostura en diciembre. A su propuesta, el Congreso decreta la creación de la República de la Gran Colombia, formada por Venezuela y Nueva Granada.

5 de marzo de 1820: Bolívar en Bogotá.
27 de noviembre: entrevista de Bolívar y el general realista Morillo en Santa Ana. Firma del Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra.

1821, enero: Bolívar en Bogotá.
Marzo: vuelve a Venezuela. Ruptura del Armisticio.

24 de junio: batalla de Carabobo, en la que Bolívar consolida la libertad de Venezuela.
29 de junio: entrada de Bolívar en Caracas, después de 7 años de ausencia.
Agosto: Bolívar en Maracaibo.
Septiembre: el Congreso de Colombia reunido en Cúcuta lo nombra presidente y concede a Bolivar y a sus soldados los honores del triunfo.

El 18 de septiembre de 1821, Bolívar se dirigía de Maracaibo a San Carlos, en una goleta, camino de Cúcuta, donde debía prestar juramento como presidente de Colombia. Durante la travesía leía trozos de la «Historia de Venezuela», de Oviedo y Baños. Le llamó la atención la aventura de Lope de Aguirre y sobre todo su célebre carta a Felipe II. Leyó en voz alta algunos de sus párrafos a sus compañeros. Dictó al coronel Briceño una nota para el gobernador de Maracaibo, pidiéndole que la publicara en el «Correo Nacional» de aquella ciudad. Dicha carta fue calificada por Bolívar como «Acta primera de la Independencia de América».
Diciembre: Bolívar marcha hacia el sur, a dirigir la guerra de Quito.

1822, 27 de enero: Bolívar en Popayán.
Abril, 7: batalla de Bomboná.
24 de mayo: batalla de Pichincha dada por Sucre, que liberta a Ecuador, capitulando Quito el día 25.
Junio 16: entrada triunfal de Bolívar en Quito.
Julio: incorporación de Guayaquil a Colombia. Entrevista de Bolívar y San Martín en Guayaquil. La rapidez, la audacia y la brillante personalidad de Bolívar se imponen.

1823, marzo: el Perú pide refuerzos militares a Bolívar.
Mayo: decreto del Congreso del Perú llamando a Bolívar.
Agosto: el Congreso de Colombia autoriza la ida de Bolívar al Perú.
Septiembre: Bolívar en el Perú.

1824, febrero: Bolívar Dictador del Perú.
Agosto 6: batalla de Junín. Diciembre: libertad de Lima y aclamación de Bolivar.
10 de diciembre: batalla de Ayacucho, dada por Sucre, pero inspirada por Bolívar, que consolida la libertad de toda hispanoamérica del sur.
7 de diciembre: Manifiesto de Bolívar A los Gobiernos de las Repúblicas de Colombia, Méjico, Río de la Plata, Chile y Guatemala, desde Lima.
22 de diciembre: renuncia a la presidencia de Colombia.

1825. Bolívar recorre el territorio peruano tomando medidas de carácter económico, social, administrativo, cultural, etc.
16 de mayo: Decreto relativo a la creación de Bolivia.
Junio: Bolívar en Cuzco.
Agosto: Bolivar en Puno. La Asamblea de las provincias del Alto Perú crea la República de Bolivia en Chuquisaca. Bolívar entra en La Paz.
Septiembre: Bolívar en Potosí.
Noviembre: Bolívar en Chuquisaca.

1826, enero: parte de Chuquisaca a Lima, vía Arica.
Febrero: Bolívar en Lima.
Mayo: envía a Sucre su Constitución para Bolivia, y su Discurso ante el Congreso Boliviano.
Septiembre: sale del Callao hacia Guayaquil y Quito.
Octubre: de Quito a Bogotá.
Noviembre: en Bogotá toma medidas de carácter económico. Sale de Bogotá rumbo a Venezuela.

1827, enero: Bolívar decreta la amnistía en Venezuela. Se encuentra con el general Páez y entra triunfalmente en Caracas.
Febrero: Bolívar dirige su renuncia al Congreso de Colombia, que no es aceptada. Toma medidas de carácter administrativo y cultural.
Septiembre: en Bogotá.

1928, abril: Convención de Ocaña; Bolívar en Bucaramanga.
Junio: regresa a Bogotá.
Agosto: dictadura de Bolívar.
26 de septiembre: atentado contra Bolívar a quien salva la vida su compañera Manolita Sáez de Vergara y Aizpuru. Se retira al campo. De esta época debe ser su ascensión al Chimborazo (6.310 m) que le inspiró su célebre Delirio, que escribió por la noche, transportado de lirismo.

1829, enero. Bolívar se dirige a Popayán para poner fin a la guerra entre Colombia y Perú.
Marzo: establece su cuartel general en Quito.
Mayo: de Quito a Riobamba.
Junio: armisticio con el Perú.
Agosto: manifestaciones de enfermedad en Bolívar.
Septiembre: Tratado de Paz con el Perú.
Octubre: Bolívar regresa a Quito y sale hacia Bogotá.
Noviembre: Bolívar en Popayán.

Enero de 1830: Bolívar llega a Bogotá y se retira a Fucha en marzo.
Abril: mensaje al Congreso reunido en Cúcuta renunciando a la Presidencia.
Mayo: sale de Bogotá con destino a Cartagena.
Septiembre: varios pronunciamientos piden la vuelta de Bolívar al poder. Bolívar se niega a aceptar de nuevo la Presidencia.
Octubre y noviembre: aquejado fuertemente por sus males y su debilidad física, pasa por Turbaco, Soledad y Barranquilla, con la idea de irse a Europa.
Diciembre: Bolívar llega a Santa Marta. El armador español Joaquín Mier le ofrece su buque para trasladarse a Jamaica, donde las aguas de las Montañas Azules le serían beneficiosas. Su estado es grave. Lo instalan en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Aquella vida activísima se apagaba. Entre los fieles que habían alentado su epopeya, no faltó a su alrededor una brillante constelación de vascos: General José Antonio Anzoátegui, general Urdaneta, general Juan Bautista Arismendi, general Iribarren, general Sagarzazu, coroneles Aramendi, Azcue e Isava. En sus últimos momentos tampoco le iban a fallar. Junto a su lecho estaban el coronel Sagarzazu y los hermanos Juan y Manuel de Ujueta. A este último le correspondería el alto honor de cerrar los ojos del «Libertador». En diecisiete días se iría apagando, lentamente, la vida del héroe. Entre sus delirios, en un momento de lucidez, habló a los que le rodeaban: «Me siento morir; mi plazo se cumple; Dios me llama; tengo que prepararme a darle cuenta, y una cuenta terrible, como terrible ha sido la agitación de mi vida, y quiero exhalar el último suspiro en brazos de mis antiguos compañeros, rodeado de sacerdotes cristianos de mi país y con el crucifijo en las manos».

Murió el día 17 de diciembre de 1830. Manuel de Ujueta ayudó al doctor francés Révérend a embalsamarlo. Este mismo Manuel de Ujueta llevó el ataúd a su casa para defenderlo de la furia de los antibolivarianos que querían profana-, su tumba en la catedral de Santa Marta.

Gabino Garriga resalta certeramente los rasgos fundamentales de su personalidad: «Para mí, la magnanimidad y equilibrio del «Libertador» a lo largo de toda su triunfal carrera, y en los últimos meses que precedieron a su muerte, es uno de los rasgos de su espíritu más asombroso, teniendo en cuenta su juventud y poder absoluto». La profesora Graciela Soriano ha captado magistralmente la personalidad histórica de Bolívar: «en suma, un personaje histórico epocal en el que se unen el espíritu culto de la época, el genio militar y la capacidad política del estadista, y cuya obra se proyecta más allá del momento histórico en que vive para condicionar la vida histórica del futuro; es el principal representante de una generación de hombres que pretenden dar a la América Española una fisonomía propia, auténtica, y hasta adelantada, quizá en algunos aspectos, a la realidad europea». Los monumentos levantados en su honor abarcan toda la inmensa geografía americana. Numerosos departamentos, ciudades, aldeas, montes y el estado más extenso de Venezuela (238.000 kilómetros cuadrados) llevan su nombre. Su efigie está grabada en fabulosas colecciones de sellos: el «Bolívar negro» es hoy pieza codiciada de los filatélicos. La unidad monetaria venezolana es el Bolívar. La Sociedad Bolivariana que fundara el general Rafael Urdaneta en Venezuela ha promovido una Doctrina Bolivariana y varios Congresos de estudios Bolivarianos. De la inmensa bibliografía dedicada a Bolívar, presentamos sólo una mínima parte. Con su totalidad se podría formar una valiosa biblioteca.