 Sin duda el ejemplo más destacado de arquitectura palaciega en
Bizkaia. Instalado en el solar de la vieja casa torre de los Adán de Yarza, al borde de
las marismas del río Lea, su presencia reinterpreta en clave escenográfica el paisaje
natural transformándolo en una bella finca destinada al goce aristocrático. El edificio,
de composición sumamente severa a pesar de su cronología barroca, se trazó en Madrid,
probablemente en el entorno de Alberto Churriguera, y se conformó como una macla de
prismas aglomerados en torno a un minúsculo patio de luces. La fachada concentra toda su
ornamentación en el eje del cuerpo central, que aparece flanqueado por dos torres de base
en talud, recreando el espíritu castrense de las villae fortificadas del Bajo
Imperio romano, rescatadas por Be rnardo Buontalenti en algunas
residencias medíceas (Villa de Artimino, 1594). Sistema en todo caso que tiene relación
con la cimentación en marisma y muy conocido en el norte peninsular (varios ejemplos en
el Valle del Asón en Cantabria, Ramales, etc).
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