 Las pretensiones de composición arquitectónica de Lekoia Bekoa
desbordan los de por sí altos niveles de calidad habituales de la construcción rural
vizcaína. A medio camino entre la explotación agropecuaria y el palacete hidalgo, este
curioso edificio híbrido propone una distribución en planta propia de un caserío
tradicional, pero se presenta en público con una fachada cargada de referencias cultas:
arco de molduraje manierista en el acceso al soportal, ojos de buey barrocos para ventilar
la cocina y el camarote, así como guardapolvos clasicistas sobre los vanos de la planta
noble. Se llega cogiendo una carretera vecinal, a la izquierda del puente en dirección a
Ondarroa y siguiéndola siempre en dirección ascendente. |