Iglesia de San Martín y Torre de Zamudio Barrio de San Martín, s/n

Iglesia: Anónimo. XVI. G. Elorriaga. XVIII. J.B. Belaunzaran. XIX

Torre: Anónimo. XV-XVI. Rehabilitación: Arqto. P. Gárate. 1990-91
Uso actual: Casa de Cultura


El templo de San Martín es un buen ejemplo de iglesia salón con tres naves a la misma altura y cabecera sin marcar en planta. La cubrición de bóvedas se realizaba en 1748 a cargo de Gabriel de Elorriaga, excepto la del ábside que ya estaba realizada por entonces. De los dos ingresos, coetáneos , el más interesante es el lateral, que se remata con una virgen gótica de piedra y repintada. La torre de campanas se ubica en la cabecera, hecho este poco frecuente en Bizkaia y fue realizada por J.B. Belaunzaran y su hijo Hermenegildo hacia 1850. Es interesante una visita al interior por la calidad de su contenido mueble.

La torre de Zamudio, situada junto a la iglesia, muestra en su aparejo pétreo dos edades de edificación, sillarejo en la zona inferior (finales del XV) y sillería en la superior (principios del XVI). Su distribución interior, su patín de acceso y sus vanos de la época nos hablan de su tardía vocación residencial. Tras unos años de abandono, ha sido recuperada para Casa de Cultura a cargo de P. Basáñez, poniendo a disposición pública tan importante patrimonio.

 

Parque Tecnológico


Las grandilocuentes decisiones políticas que cargaron de impronta futurista este tipo de instalaciones, resultan un tanto divertidas apenas a diez años de su inicio.

La tecnología punta, es hoy más bien tecnología convencional en Zamudio. Los chips se fabrican bien y masivamente, en las antípodas del planeta.

Un polígono muy americano en su ubicación, en el ambiente semirrural del entorno, en la recreación de una psicología del trabajo.

Todo tan pretencioso como la propia arquitectura que viste estas instalaciones, excesiva en general. Ni siquiera llega a sorprender. Los ojos del público se han acostumbrado ya a los parques temáticos, las Expo y las instalaciones Olímpicas. Hay de todo en Zamudio, pero todo dice poco.

Finalmente, los más discretos son los más sensatos. El "Sylicon Valley" queda muy lejos, y en cambio hay muy cerca otros polígonos industriales, absolutamente privados y totalmente ocupados. Aunque no digan nada, arquitectónicamente hablando, al menos cumplen su función.