Hitos colosales de un pasado, todavía
muy reciente, en el que la economía vasca creció sobre los dos grandes pilares de la
industria pesada: la siderurgia y la construcción naval. Signos de identidad histórica
sobre los que se puede proyectar un nuevo tejido urbano. El dique seco es un legado de los
primeros Astilleros del Nervión (1891), con las gradas y picadero ampliados, pero
con el caisson de cierre original. Los hornos altos 1 y 2, con una capacidad de
producción de 600 tns. de arrabio diarias, fueron la expresión de la apuesta de
renovación tecnológica que marcó el final de los años de autarquía de la economía
española de posguerra. |