Conjunto Casco Viejo


Portugalete, la vieja villa portuaria del siglo XIV, guardián de la ría desde entonces, con sus empinadas calles de trama gótica, ha sobrevivido prácticamente hasta el XIX dedicada a esa función.

En el último cuarto del XIX, su borde de ría adquiere carácter de ciudad balnearia, surgiendo aquel "ensanche" que a modo de lengua crece hacia Santurce, con construcciones tipo hotel francés, emparentada con núcleos de la costa atlántica como Brighton, Blackpool, Saint Maló, Arcachon o Biarritz.

El "water front" pudo ser tan espectacular como en alguna de estas ciudades; la explosión industrial, la especialización de las márgenes de la ría, arruinó su vocación elitista, aún no olvidada ni entre las gentes de Portugalete, ni en algunos episodios visibles, hotelitos y casonas sobrevivientes en el muelle, románticos como también lo son el frente del propio Ayuntamiento, la estación de la Canilla, el monumento y parque. La referencia singular "art nouveau" del Kiosko de música y el podium dramático de la Biblioteca bajo la iglesia de Santa María, construida en clave brutalista por A. Líbano, completan la visión del "sky-line" más espectacular de las villas vizcaínas.

La rica villa medieval, rica en historia y patrimonio cultural, se debate hoy por adaptar sus estructuras, por recuperar lo válido de su pasado. Unos de los primeros Planes Generales de Ordenación Urbana de la época democrática, y el Plan Especial del Casco Viejo, ambos redactados por el equipo TAU (Alberto López, Arquitecto) y aunque ciertamente cargados de utopía positiva, son la base de una gestión en la que la zona antigua adquiere especial protagonismo, con una oficina municipal propia de gestión integral.

El texto no puede terminar sin citar las obras reseñables, la casa del cántabro Leonardo Rucabado, maestro del regionalismo, Casa Bustamante, esquina Plaza del Ayuntamiento-Calle Santa María, obra de 1910; al paseo Muelle Churruca, obra de Orueta (1862-72) rehabilitado por el equipo TAU, el citado Ayuntamiento, obra de A. Anduiza en 1884, y la Antigua Estación de la Canilla donde originalmente llegaba el tren, obra de P. de Alzola, 1888; la también citada Biblioteca de Líbano, y al extremo hacia Santurce, el muelle de hierro de Churruca, de 1881-1887, y la Escuela de Náutica, potente e interesante obra de Zanón y Laorga de 1968.

Aparte surgen en la Guía la iglesia de Santa María, y el Puente Colgante.

Para especialistas, el Cementerio de Portugalete, en la salida hacia Bilbao por la autopista, reúne media docena de panteones, algunos espectaculares o plenamente románticos, amén de una muy teorizante ampliación, obra del Arquitecto Alberto López.

 

Iglesia de Santa Maria Plaza de Santa María

Anónimo. 1500 ca.
Torre: L. de Longa. 1689



Aunque la construcción de Santa María tiene lugar a lo largo de los dos primeros tercios del siglo XVI, su planteamiento espacial y tipológico hacen de este templo el último gran episodio de la arquitectura gótica vizcaína, con elementos de una lectura nítidamente medieval, que van desde las proporciones de la planta de cabecera ochavada al escalonamiento de las naves con arbotantes exteriores, pasando por los haces de columnas internos, el trifório, la tracería de los vanos y el abovedamiento por terceletes. La cubrición la culminó Juan de Garita, quedando la iglesia sin torre hasta que Lucas de Longa erigió el gran bastión clasicista que sirve de pórtico a los pies de la nave, a fines del siglo XVII.

 

Puente de Vizcaya

Arqtos. A. de Palacio, F. Arnodin. 1893



Aunque nació para conectar entre sí a dos pequeñas poblaciones balnearias, con el tiempo el Puente Colgante se ha convertido en un arco de triunfo de la era industrial que celebra metafóricamente el éxito del capitalismo bilbaíno de fines del siglo XIX para construir una urbe moderna en la desembocadura del río Ibaizabal. Proyectado en colaboración por el visionario arquitecto Alberto de Palacio y el constructor de cables francés Ferdinand Arnodin, fue el primer puente transbordador del mundo y apadrinó a una veintena de ingenios semejantes construidos en Europa y América. Arquitectura-máquina, de estructura pura y desnuda, esencialmente ingenieril, constituye la mayor aportación de la arquitectura vasca al panorama mundial.

Destruido en 1937, para impedir el paso de buques por la ría, afectando al tablero superior que se desploma íntegramente, es reconstruido por el ingeniero J.J. Aracil, rediseñando el tablero y el sistema de suspensión por cables, reinaugurándose el 19.06.41.

 

Guarderia Infantil Avda. de Abaro, s/n

Arqto. R. Losada. 1981-82



Los "Five" y su interpretación de la arquitectura, estaban muy presentes cuando Ramón Losada diseñó este edificio escolar, coetáneo al edificio médico-asistencial del mismo autor, junto a Elías Mas, en Etxebarri.

Recientemente ocupada su primitiva terraza de estructura tridimensional vista, ha perdido buena parte de su gracia espacial original, manteniendo sin embargo el patio geométrico de juegos interior, alma funcional del edificio.