|  El pequeño núcleo de
edificaciones que se agrupan en torno a la iglesia de San Emeterio y San Celedonio de
Goikolejea ha desempeñado un doble papel histórico. A nivel local ha sido el centro
rector de la vida comunitaria de los labradores dispersos de Larrabetzu, jurídicamente
diferenciados de sus vecinos de la villa. De ahí la presencia de elementos como la mesa
de gobierno de anteiglesia, cementerio, escuelas, casa cural (1799), taberna, etc. Por
otra parte, a nivel simbólico e institucional la iglesia constituía una de las paradas
obligatorias de la Ruta Juradera: un periplo ritual al que se sometían los reyes
castellanos de la Baja Edad Media para ser reconocidos como legítimos Señores de
Bizkaia. Escenario del juramento de Fernando el Católico en 1486, la primitiva iglesia
románica fue íntegramente reedificada a continuación. Es una nave de tres tramos,
exageradamente longilínea, rematada con una pesada torre a los pies. En el interior hay
un ciclo de pintura mural de los pecados capitales y un notable retablo hispanoflamenco.
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