Iglesia San Pedro de Romaña Barrio de la Iglesia, s/n

D. Portilla, F. de Larrea. S. XVI-XVIII
Restauración: Arqto. J.A. Muñoz; Aparejador: F. de la Fuente. 1990

De planta gótica, iniciada en el 1521, su ubicación acaba imponiendo una asimetría, con apreciable menor luz en la nave derecha. Tras una prolongada paralización de obras, su continuidad quedó marcada por conceptos ya renacentistas, igualación de la altura de bóvedas, aproximándola al tipo de iglesia-salón. Esta contradicción se aprecia en el volumen exterior, diferenciado, así como en acabados de columnas interiores, con una solución apoyada de las cubiertas sobre el cascarón de bóvedas precario, solucionado en una reciente restauración. El encuentro de tipos que se da en la iglesia, se combina también con decoraciones mixtas, góticas y renacentistas, tan relacionadas con ejemplos cántabros (iglesia de Escalante), como vizcaínos (Elorrio), relación que se corresponde con el origen de los canteros que labraron sus piedras, el cántabro de Liendo Domingo Portilla (1608-14) y el vizcaíno Felipe de Larrea (1679-92). El retablo mayor es otro elemento de mestizaje, una temprana imaginería clasicista de comienzos del XVII, realizada por artesanos cántabros de la Trasmiera, que mas tardíamente ejercerá influencia por los valles de Güeñes y Zalla. De finales del XVII, barrocos, y misma procedencia, son los dos retablos laterales, y bastante más tardío, y de origen castellano, el de las "reliquias".

 

Conjunto de La Puente

Palacio de la Puente. Barrio de la Iglesia, 3. Anónimo. S. XVII
Ermita del Santo Cristo. Barrio de la Iglesia, 37. Anónimo. S. XVIII

Trucios reúne un número importante de edificios palaciegos, representativos de familias locales, ricos propietarios enriquecidos en el comercio y al servicio de la Corona, en los S. XVI al XVIII. Entre los más antiguos, Tueros, en el nº39 junto a la iglesia, probable transformación culta de una antigua torre. Más recientes, Machín, en el nº 115 en el cruce de caminos a Cueto y Romaña, del XVII con escudo barroco posterior; LLaguno es otro potente palacio del XVIII, por detrás de la iglesia, en el nº11. Villafuerte, y torre la Puente son fáciles de reconocer, antes de la ermita del Santo Cristo. Sobre todos ellos destaca sin embargo el Palacio de la Puente, preeminente y céntrica construcción, frente a la iglesia y plaza de toros, en el nº3, que recoge la tradición de sobriedad más hispana, aportando conceptos residenciales modernos, planta jerarquizada con salón y dormitorio de respeto delante, servicios hacia atrás, fórmulas ya barrocas que se corresponden también en la composición del alzado y sus ricos acabados de cantería, forja y carpintería de aleros. Contiene ricas decoraciones interiores, pinturas y frescos debidas a una reforma posterior. Palacio imprescindible en el panorama vizcaíno, trazado por algún culto arquitecto de la Corte muy probablemente. Muy difícil de visitar, lamentablemente.

La pista del autor del palacio se sigue en la cercana y urbana ermita del Santo Cristo (nº 37 del barrio), elemento en extremo culto y severo, de planta cruciforme, cierre de bóvedas de cañón, cúpula central y volumetrías exteriores macladas, construcción poco estudiada, con detalles toscanos y escurialenses, excepcional en el panorama vizcaíno, construida a mediados del XVIII por donaciones de los señores del palacio de la Puente, lo que relaciona aún más ambos edificios. Otro detalle común es la idéntica puerta del acceso principal.

 

Casas Trucenses

Anónimo. XVIII-XIX

El desarrollo de la vivienda rural, dentro del panorama vizcaíno, tiene especial interés en el valle de Trucios. Extendiéndose por Burgos a través del valle de Mena, y más genéricamente en Cantabria, participando de una forma de poblamiento mixto entre los tipos aglomerados castellanos, y las construcciones aisladas más generales a la cornisa cantábrica, en torno a Trucios se desarrolla a partir del XVII una tipología que por ello se ha dado en llamar "caserío trucense", acaso un tanto exageradamente. Con tipología rectangular elaborada, recoge una tradición constructiva conocida, y una especialización interior y en altura, heredada de tipologías palaciegas: planta superior, subdividida en dos por la escalera, con zona principal hacia fachada al sur, y de servicios atrás. La planta baja, de acceso único, tiene uso de establo. Características definitorias son sus dos muros que compactan el edificio, alargados y abiertos hacia el sur, para arropar la o las balconadas; cubierta a dos aguas, con cola de milano atrás, repetida en ocasiones sobre la balconada delantera.

Al tipo aislado responden varias casas que encontraremos por todo el valle, sea en Bizkaia o en Cantabria: entre otras en el barrio de la Iglesia Nº 79, o también en el Nº 47, de mucho mayor envergadura, pensada para varias viviendas en altura y posterior. El tipo agrupado de casas alineadas, encontraremos en el Barrio de Cueto, desde los números 144 al 149; como elemento curioso, entre estas últimas casas encontraremos un monumental pozo aguador con torno del XVIII, perteneciente a un desaparecido palacio; la subida a Cueto ofrece unas magníficas vistas del valle.

 

Conjunto de San Roque Barrio de San Roque, s/n

Ermita de San Roque. Anónimo. 1706
Coso taurino. Anónimo. 1692. Rehabilitado 1983


Situado en un paisaje excepcional sobre el valle, con la ermita de San Roque como punto de atracción popular, supone una referencia festiva más allá del hecho religioso, que se repite en otros puntos del valle, y de las Encartaciones.

La ermita es curiosa en sí misma, más aún junto al coso taurino, contemporáneo a la ermita, aunque muy transformado recientemente al alterarse su forma irregular anterior por una traza circular.

Se accede a la entrada del barrio de la iglesia, por una carretera de fuerte pendiente a la derecha, con indicador "área recreativa": hermoso lugar de "picnic".