Palacio de Angulo Barrio Manzaneda de Biañez
CARRANZA

Anónimo. 1746


De mediados del XVII, procede este caserío palaciego, o palacio vinculado a usos rurales, si se prefiere. De composición clasicista, forma parte de un grupo muy disperso de estas características y época en los distintos barrios del municipio: Prieto en el barrio de Ranero, subiendo a las cuevas de Pozolagua, también Prieto en Santecilla, y del siguiente siglo, Villapaterna en la Lama; todos tienen en común otra desgraciada coincidencia, su lamentable estado, ruina en algún caso, como el último citado.

El que aquí citamos, con un voluntarismo exento de otras exigencias, está al menos conservado, conteniendo también ciertas "contaminaciones" o mezclas que lo hacen aún más interesante: edificio alargado de excelentes proporciones, con sus muros largos sobresalientes en falsas pilastras, que recuerdan las "antas" de los caseríos más tradicionales, como la visera recta del tejado, y la enfatización del orden horizontal. A pesar de su evidente imagen clasicista, son múltiples las concordancias con esa otra línea, el caserío rural, que desembocaría por esta misma época en el llamado caserío "trucense" (ver Trucios y Arcentales). Por último, son de destacar el trabajo formando capitel del apoyo de las vigas interiores en el durmiente y poste, y ya en el exterior, la galería lateral de madera y pilares de fundición, un añadido que en nada estropea el conjunto, del XIX.

 

Iglesia de San Bartolome de Aldeacueva Barrio de Aldeacueva
CARRANZA

Arqto. L. Milla. S. XVIII


Sobre una pequeña colina, dominando el núcleo rural de Aldeacueva, esta iglesia es un sorprendente suceso arquitectónico, explicado solo desde el caprichoso uso del legado de un potentado de origen local, D. Pedro Negrete; en 1789, en plena ebullición del fenómeno ilustrado, cuando se impone una reinterpretación neoclasicista de la ciudad, se le encarga al madrileño Luis Milla las trazas de esta iglesia.

El resultado es un potente edificio de acuerdo a los dictados de la Academia, severo, perfectamente relacionado con la mejor tradición hispana, deudora siempre del Escorial. Su volumetría, composición de fachadas, planta perfecta y fuerza fría de su interior, puede decirse que transpira las más eternas lecciones de la arquitectura clasicista.

Vista en su entorno, en cambio, la extrañeza puede ser una dulce forma de explicar la sensación que produce. Simplemente era la Academia: podía llegar a ser indiferente el lugar, ellos creaban un nuevo mundo. Filosofía que encontraremos más comúnmente extendida en Busturia (Nabarniz, Bermeo y especialmente Ajangiz, entre otros).

 

Conjunto Entorno del Barrio de Concha Barrio de Concha
CARRANZA

   
Concha es la barriada principal del extenso municipio de Carranza. Configurada como puebla lineal, de la que aún quedan algunas casas de tipología popular, con sus balconadas corridas, desde el siglo XVIII hasta la primeras décadas del XX personajes locales enriquecidos en América, construyen un notable número de palacetes y casonas, actualmente en franca decadencia, salvo honrosas excepciones. Partiendo del próximo barrio de San Esteban, la llamada casa del Conde Limpias, una anónima construcción del XVIII, reconocible por sus balconadas; en el propio Concha, llaman poderosamente la atención dos construcciones atribuidas al francés J. Darroguy, de la primera década del S. XX, las casas Portillo (reforma de otra casa anterior de tipo trucense) y Hernaiz (un vigoroso palacete, recientemente dividido en varias viviendas); un poco más adelante de la casa Portillo, también un remozamiento de fachada de un caserío, transformado en el año 91 por L. Domínguez.

En la propia plaza de Concha, el Ayuntamiento, obra de R. Fontán en 1941, un "revival" populista, a caballo entre elementos tradicionales como el pórtico, y composiciones muy castellanas del momento. Subiendo a Soscaño, situado sobre Concha, y en lo alto de la colina, la iglesia de Santa María, obra de M.M. Smith (1916), con el pintoresquismo de referirse literalmente en la planta, disposición del pórtico y sacristía, a los modelos ingleses tan queridos para él, normandos en particular a este caso.

Retornando al valle y hacia Ambasaguas, a la salida de Concha, la casa Rozas, clasicista y tardía construcción cuyo mayor interés radica en la transformación realizada en los años 1935-36, en su fachada a calle y sobre todo al pintoresco jardín, todo ello actualmente en restauración limitada, pero con mimo, por la actual regentadora del hotel y restaurante.

Para acabar, ya en Ambasaguas Villa Pepita y Villa Sarita (1931-32), dos obras menores sin mayor interés que el nombre de su autor, el prolífico E. Amann.

 

Conjunto de San Miguel de Ahedo Barrio de Ahedo
CARRANZA

Iglesia, plaza y colegio-palacio arzobispal
XVI-XVIII


Partiendo de un anterior templo de origen románico, del que queda algún lienzo de muro, y canes de cornisa en el lado este, del altar y sacristía, a partir del 1620 se construye la integridad del conjunto que hoy podemos ver, iniciado por Domingo Vélez del Palacio, y terminándolo hacia el 1686 los canteros Francisco de la Llosa y Francisco Alonso de Ribas. Templo de una nave, con problemas de verticalidad desde su origen, y capilla lateral, cerradas por bóvedas de crucería, con coro de madera a los pies y retablos clasicistas. Interior recubierto y repintado, imitando piedra, de torpe ejecución, con probable intención de ocultar los daños del edificio.

La iglesia se complementa con su pórtico mirando hacia la plaza encajonada, conformando el más monumental de los varios espacios de uso festivo que se repiten por las Encartaciones a partir al menos del XVIII, vinculada así con la honda tradición taurina de la comarca (ver Arcentales y Trucios). Su origen sin embargo debió estar al servicio del desaparecido colegio del arzobispo de Palermo, D. Diego de Ahedo, a cuyo legado se debe el conjunto, colegio ubicado en la cúbica construcción de pórtico en triple vano que preside esta especie de patio de armas.

Hoy, un romántico lugar preparado para practicar el "picnic", especialmente a la luz del atardecer, dominando el barrio de Concha y su valle.