 Concha es la barriada principal del extenso municipio de Carranza.
Configurada como puebla lineal, de la que aún quedan algunas casas de tipología popular,
con sus balconadas corridas, desde el siglo XVIII hasta la primeras décadas del XX
personajes locales enriquecidos en América, construyen un notable número de palacetes y
casonas, actualmente en franca decadencia, salvo honrosas excepciones. Partiendo del
próximo barrio de San Esteban, la llamada casa del Conde Limpias, una anónima
construcción del XVIII, reconocible por sus balconadas; en el propio C oncha, llaman poderosamente la atención dos construcciones atribuidas al
francés J. Darroguy, de la primera década del S. XX, las casas Portillo
(reforma de otra casa anterior de tipo trucense) y Hernaiz (un vigoroso palacete,
recientemente dividido en varias viviendas); un poco más adelante de la casa Portillo,
también un remozamiento de fachada de un caserío, transformado en el año 91 por L.
Domínguez. En la propia plaza de
Concha, el Ayuntamiento, obra de R. Fontán en 1941, un "revival" populista, a
caballo entre elementos tradicionales como el pórtico, y composiciones muy castellanas
del momento. Subiendo a Soscaño, situado sobre Concha, y en lo alto de la colina, la
iglesia de Santa María, obra de M.M. Smith (1916), con el pintoresquismo de referirse
literalmente en la planta, disposición del pórtico y sacristía, a los
modelos ingleses tan queridos para él, normandos en particular a este caso.
Retornando al valle y hacia Ambasaguas, a la salida de
Concha, la casa Rozas, clasicista y tardía construcción cuyo mayor interés radica en la
transformación realizada en los años 1935-36, en su fachada a calle y sobre todo al
pintoresco jardín, todo ello actualmente en restaur ación limitada, pero
con mimo, por la actual regentadora del hotel y restaurante.
Para acabar, ya en Ambasaguas Villa Pepita y Villa Sarita
(1931-32), dos obras menores sin mayor interés que el nombre de su autor, el prolífico
E. Amann. |