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La comarca de
Uribe, al este del Gran Bilbao y al oeste de
Busturia, ha sabido mantener intacta la
belleza de sus acantilados, bosques y
playas.
Se podría
separar en dos sectores: por un lado el
interior, donde destacan la explotación
forestal, la agricultura y la ganadería, que
abastecen en gran medida al área
metropolitana y la actividad industrial, que
está en auge en los alrededores de Mungia. Y
por otro lado: la costa, que ha desplazado
la antigua actividad pesquera a un segundo
plano para convertirse en centro de
residencias secundarias para los fines de
semana y época de vacaciones o permanentes
gracias a las mejoras en las comunicaciones,
transformando sus municipios en
ciudades-dormitorio en el ámbito del Gran
Bilbao.
El interior
está jalonado por innumerables pueblos
rurales, en medio de un paisaje de tonos
verdes, en el que la historia medieval
aflora en las numerosas Casas-Torre, ermitas
y el Castillo de Butrón, construido a finales del siglo XIX
con material extraído de las canteras de
Urduliz. Es un impresionante castillo
renovado, que parece haber salido de un
cuento de hadas, rodeado por el río Butrón y
un bello bosque.
La comarca
forma un paisaje típicamente rural con
suaves lomas, verdes praderas, salpicado de
bosques de coníferas y eucaliptos. Un lugar
ideal para el descanso y recorridos
a pie o en bicicleta. Partiendo del núcleo
urbano de Gorliz, se puede dar un amplio
paseo que atraviesa la zona de Uresarantze y
finaliza en Astondo. Tomando un camino que
parte de Astondo, al final de la playa de
Gorliz, llegamos al faro de Gorliz desde el
que se disfruta de una bella vista al mar y
la isla Billano. Podemos seguir un
sendero, que comienza al pie del faro,
que nos lleva por el monte bordeando la
costa hasta Armintza. Sobre los acantilados,
el camino pasa por las ruinas de una antigua
construcción, lugar conocido como "El
Castillo".
Gorliz es un
municipio fundamentalmente turístico en el
que gran parte de su actividad gira en torno
a su playa. Frente a la playa se alza el
Hospital de Gorliz, construido a principios
del siglo XX. En su tramo final, Astondo,
con un gran número de bares, restaurantes y
merenderos además de un magnífico paseo. La
bahía contaba para su defensa con dos
fortines dotados con dos y tres cañones.
En la
historia de la comarca, recorrida por
diversos errekas y ríos, entre los que
destaca el río Butrón, tuvo gran importancia
el
aprovechamiento del agua para moler
cereal. Son abundantes los restos de la
actividad molinera ligada al mundo rural y
los caseríos de Uribe. La primera referencia
documental de los molinos de agua en Bizkaia
se remonta al siglo X. Destaca la densidad
de su cuenca molinera de Armintza que reúne
once instalaciones hidráulicas en un tramo
fluvial de dos kilómetros. Molinos:
Armintxekale, Dendariena, Artekoerrota,
Aurteneko Errota, Errotatxu, Agirrekoerrota,
Goikoerrota y Gibelerrota y dos ferrerías:
Olatxu y Olald.
El caudal de
la ría de Butrón varía sensiblemente según
las mareas, quedando gran parte de su lecho
seco durante la marea baja y cubriéndose en
su totalidad en la alta. Esta zona es
frecuentada por los amantes de la pesca y de
los deportes náuticos.
Un gran
atractivo para el turismo reside en sus
magníficas playas: Playa de Barrika,
orientada al Noroeste, muy poco protegida
del mar abierto y con acceso por unas
escaleras que, constituyen por sí mismas un
punto de atracción; La playa de Meñakoz,
cala rocosa, salvaje, romántica, "solitaria"
por su difícil acceso y localización. La
mayor parte de su superficie pertenece a
Sopelana, aunque su acceso discurre
prácticamente en su totalidad por Barrika,
es de tamaño medio y está abierta al mar. Es
muy frecuentada por surfistas; Playa de
Muriola (o de la cantera), muy protegida del
mar, es una playa de reducidas dimensiones
generada artificialmente por los depósitos
efectuados por la cantera de arena silícea
que se encontraba situada junto a la
misma.Junto a la Playa de Muriola la costa
forma una pequeña ensenada, hasta la Peña de
San Valentín que constituye un refugio
natural para las embarcaciones, denominado
Barrikondo o Usendegi Kala.
En Sopelana se encuentra la Playa Salvaje
compartida con el municipio de Getxo. Playa
de aguas fuertes y corrientes peligrosas
(como casi todo este litoral). Esta playa es
la más grande en cuanto a extensión de área;
Arriatera es la siguiente playa siguiendo la
costa hacia el Este. Es la más frecuentada
de las playas del municipio. En marea baja
se une con la playa de Atxabiribil o el
peñón, creando una gran extensión de arena
limpia. Esta playa al igual que la Salvaje y
Atxabiribil, han conseguido el
reconocimiento de la comunidad europea
concediendose a todas ellas la categoría de
"Bandera Azul".

Existen en
Sopelana áreas de interés arqueológico que
merece mencionar como el yacimiento de
Kurtzio y Munarrikolanda. Se trata de
areneros que han suministrado piezas líticas
correspondientes al período asturiense con
microlitos, raederas, cuchillos, etc.
No existe duda de que las legiones romanas
estuvieron asentadas en Sopelana. De ello
dan fe las monedas que se encontraron al
remover un viejo cementerio anexo a la
iglesia de San Pedro. Fueron impresas con la
efigie de Vespertino, conteniendo datos
cronológicos en su entorno. Uno de estos
ejemplares se expone en el Museo Etnológico
Vasco de Bilbao.
También se
han encontrado yacimientos arqueológicos en
Barrika, considerado como uno de los pueblos
más antiguos del Señorío de Vizcaya. Tuvo su
origen en la Casa Solar del mismo nombre,
fundada en el año 496 por Sancho Vela. Más
tarde se fundaron otras casas solariegas,
titulándose todos ellos Señores de Barrika.
Además de las actividades agrícolas y
ganaderas, sus habitantes se dedicaron desde
antiguo a la pesca de la ballena, como lo
testifica la Carta Puebla otorgada por Lope
Díaz, Señor de Bizkaia, en el siglo XIII. La
población marinera de Barrika se encontraba
integrada en la Cofradía de Mareantes de San
Pedro de Plencia. Como característica del
asentamiento de la población, cabe destacar
la dispersión, hasta el punto que nunca ha
existido un casco o núcleo propiamente dicho
que obedece al carácter agrícola y ganadero
para un mejor aprovechamiento y atención de
los terrenos, dando lugar a los barrios que
se han ido formando en el transcurso de la
historia y que permanecen hoy en día.
El paisaje
rural convive con la industria en torno a
Mungia. La villa de Mungia, fundada por el
infante Don Juan en 1376 fue escenario de
sangrientos enfrentamientos de lucha entre
bandos durante los siglos XIII y XV entre
los Butrón, los Avendaño, los Villela y los
Mugica. Todavía se pueden ver algunas torres
utilizadas en la defensa del lugar: La torre
de Billella, en pleno casco urbano,
actualmente restaurada, se ha convertido en
Casa de la Cultura. Otra visita de interés
es la iglesia de San Pedro. Mungia hoy en
día es centro de encuentro para la juventud
de las zonas próximas al municipio los fines
de semana.

Desde Mungia se pueden alcanzar uno de los parajes
más interesantes de la comarca con sus cimas
al norte que merecen la visita de los
montañeros: los montes Sollube y Jata, desde
los que se contemplan espléndidas vistas del
mar y tierra adentro.
En cuanto a
la gastronomía, podemos destacar el Sukalki
Eguna, concurso de guisado de carne de
vacuno, que se celebra en Mungia. También
son famosas las alubias de Morga, municipio
situado en el centro de la provincia y zona
de paso del Camino de Santiago. En los
innumerables merenderos que tiene la zona de
Gatika podemos comer platos de tradición
casera como alubias, tortillas, carnes,
pimientos del país o ensaladas. En Fruiz:
Productos derivados del cerdo; talo, torta
de maíz típica del País Vasco; alubias.
Meñaka es un municipio que aunque hoy día
cuenta con pocos habitantes, los fines de
semana se anima mucho con gente que va a
pasar el día y disfrutar de su paisaje y
tranquilidad.
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