Iglesia de Santo Tomas de Olabarrieta Barrio Elizondo

Anónimo. 1520 ca.
Pórtico: 1678
Torre: G. de Capelastegui. 1764
Encachador: M. de Gorostiza

Iglesia parroquial espectacular y magníficamente conservada, se ubica aislada de los núcleos de poblamiento del valle, sobre un altozano arbolado. Edificada en estilo gótico-renacentista, presenta una nave con interesantes abovedamientos de crucería, en particular la cubrición ochavada en estrella del presbiterio, que constituye uno de los episodios más atractivos de la arquitectura vizcaína de principios del siglo XVI. Valioso, por excepcional, es el pórtico, una estructura perimetral espaciosa con el pavimento tapizado de rosas, astros y laberintos de encachado (1678). La torre, tardobarroca, es una de las primeras que realizó Gabriel de Capelastegui (1764), autor del campanario bilbaíno de San Antón, mientras que la sacristía, añadida por Juan Bautista Ybarra (1751), alberga un digno museo parroquial. Su imagen actual procede en buena parte del remozamiento y rehabilitación del arquitecto Xabier Ortega.

 

Ermita de Andra Mari Barrio Zeberiogane

C. Bernaola. 1550 ca., 1617, 1844

El aislamiento geográfico de esta amplia ermita de montaña le ha procurado una vida azarosa, sometida a periódicas amenazas de ruina y sucesivas reparaciones generales. Así se ha conformado un edificio agregativo, que no sigue ningún plan unitario y en él conviven sin estorbarse un notable coro de celosía de madera, labrado y policromado a mediados del siglo XVI, con una nave clasicista larga y anodina, abovedada por lunetos (1617), a la que Cristóbal Bernaola añadió una cúpula sobre el crucero (1844) y una airosa espadaña firmada por Juan de Iturburu (1775), el urbanizador del Arenal bilbaíno. Fue renovada en 1990 con trabajo voluntario de los feligreses.

 

Ermita de San Antonio Barrio Elizondo

T. de Goya? 1731

Es uno de los ejemplos más sobresalientes del tipo de santuarios camineros que se denominan en Bizkaia "humilladeros", caracterizados por disponer su fachada principal abierta al paso de trajineros y viandandes y ofrecer un amplio pórtico como refugio frente a la intemperie. Se compone como una pequeña iglesia de tres tramos abovedados, con el hastial vaciado por un gran arco que se defiende con una notable reja de forja barroca y precedido por un atrio sobre columnas montadas en un plinto muy elevado.