Conjunto de Areatza-Villaro

   

Villa interior, fundada un tanto tardíamente, cuando en el 1338 le otorga Carta como "Villa de Haro" D. Juan Nuñez de Lara, Señor de Bizkaia, en honor de su esposa, Dña. Mª Díaz de Haro, y a fin de asegurar el camino hacia Otxandio y Vitoria desde Bilbao. Su propia morfología urbana manifiesta lo tardío de su origen, pues no estamos ante una retícula de calles rígida, sino que su trazado muy pronto se alarga, adaptándose al meandro del río, y se prioriza en función de las referencias urbanas, iglesia y convento extramuros. En todo caso, Villaro nunca llega a ser una referencia potente en la comarca, conservando casi íntegra la parcelación original allí donde llega a ocuparse. Pues los grandes vacíos interiores permiten la ubicación de palacios y grandes casas, que forman hoy partede una imagen urbana un tanto decadente, pero de gran fuerza romántica. La confección en 1992 de un Plan Especial de Rehabilitación, redactado por los arquitectos Elías Mas, Blanca Brea, Pino Urgoiti e Inma Muguerza, Premio del COAVN, abre expectativas de recuperación de un patrimonio arquitectónico individualmente no excepcional, de gran interés como conjunto.

En un extremo, la iglesia de San Bartolomé, discreta construcción de dilatada historia, iniciada a finales del XIV, y que no se finaliza hasta el XIX; por la calle Bekokalea, encontraremos algunas casas antiguas, destacando el Nº 7, fechado en los orígenes del XVI. En torno a la plaza se agrupan las construcciones más notables, el Palacio Gortazar o del Riscal, amplia construcción exenta en origen, con el cuerpo bajo del XVI, el superior, elevado en ladrillo del XVII y pinturas barrocas de la primera mitad del XVIII; el Ayuntamiento-escuelas, obra neoclásica de P.L. Bengoechea de mediados del XIX, rehabilitado en 1987 por Angel Casas, arquitecto, y un par de casonas barrocas frente a la "fuente de la alcachofa" que articula la plaza, neoclásica columna de Martín de Saracibar (1851). Con todo, el elemento más curioso que conserva Villaro, en pésimo estado, es una casa de parcela gótica en la calle Errokiñe, 2, junto a la plaza, con revestimiento de fachada enyesado mudéjar de finales del XVI, una referencia muy cortesana de la época.