Actual iglesia parroquial, su origen se remonta a un momento incierto del
S. XIII, como la de Santa María, iglesia ésta de la que tan solo se conserva el lienzo
de fachada barroco y arranques de muros.La vieja
iglesia de San Pedro es también edificio desaparecido, o más bien desaparecidos, ya que
se documenta un edificio románico (algunos de cuyos capiteles se conservan en el Museo
Arqueológico de Bilbao), sustituido por otro gótico renacentista levantado entre el
1520-1530, que a su vez se hunde en el 1653, con nuevas reconstrucciones parciales en 1735
y 1820. Tan rocambolesca historia culmina en la Guerra Civil, cuando la iglesia es
dinamitada e incendiada quedando prácticamente destruida, conservándose únicamente,
restaurados, la portada occidental renacentista, asimilable al "estilo Reyes
Católicos", y varias tablas del retablo mayor (todo ello del XVI), aprovechadas
éstas en un retablo nuevo, obra de Juan Larrea en el 1940.
La iglesia es en suma una obra
peculiar de Emiliano Amann por encargo del Organismo de Regiones Devastadas. En la
prolífica trayectoria de este arquitecto, San Pedro de Mungia ilustra su escolástica
formación académica, y sus conceptos urbanos conocidos en otros lugares (Plaza de
Amorebieta, Concurso de Solokoetxe en Bilbao, etc.), pues la iglesia formaba parte de un
proyecto urbano más ambicioso, transformador del centro de la Villa; en todo caso la
iglesia muestra un encomiable interés por conservar lo salvable del edificio anterior,
con un "remake" contenido de referencias históricas, que nos llevaría hasta la
arquitectura bizantina (San Apolinar de Ravena) o ejemplos del barroco alemán, tan
emparentados con antecedentes familiares del arquitecto (San Miguel, de Munich).
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