 El correcto
templo de San Martín ve su horizontalidad solo rota por la torre de campanas. La nave,
renacentista, es obra de la segunda mitad del XVI, lo mismo que la portada meridional.
Esta es de calidad, con arco de triunfo flanqueada por pares de columnas de orden
compuesto, entre las que se sitúan sendas esculturas de San Pedro y San Pablo, más
tardías y de peor ejecución. El ábside recto (1781 ca.) se rodeó por la sacristía en
los años sucesivos. Su larga historia constructiva culminó en 1853 cuando se levantan
las bóvedas de lunetos. Al no existir contrafuertes exteriores, éstas se apoyaron en
pilastras adosadas a los muros, que no logran crear capillas y dificultan el paso. Bajo el
pórtico perimetral se cobija la escalera en patín a la torre, solución ésta muy usada
en Cantabria. |