 La antigua
torre de Butrón, construida a mediados del XIV, sufrió una transformación más que
notable cuando el Marqués de la Torrecilla encargó a Francisco de Cubas su
restauración. Este, reinventó la torre original, manteniendo solo parte de la muralla
con su acceso del XV, y levantando "ex novo" el edificio actual donde utilizó
un lenguaje neogótico, neoárabe y ecléctico. En cuanto a la volumetría, se inspiró en
las torres vizcaínas, los palacios castellanos, amén de evocar ciertos detalles d el Alcázar de Segovia. El resultado fue un castillo romántico con cuatro
torreones angulares y siete plantas, con gran diversidad de vanos y motivos decorativos,
rodeado de un parque que se planteó de ambiente boscoso y natural y que incluye especies
exóticas. La rehabilitación de Estudios Arriaga lo ha salvado de la ruina y convertido
en un producto turístico-cultural. |