 La biografía
constructiva de San Martín de Fika no puede ser más complicada: nacida hacia 1500,
según se ve en el ingreso ojival, en 1715 debía ser reconstruida, en especial la torre.
Sin embargo, 35 años más tarde, la nave volvió a necesitar obras de reparación. En
1883 Ciriaco de Menchaca realiza un proyecto que supone grandes modificaciones, pero que
resultó muy dañado por la Guerra Civil. Tras ella, la nueva obra cambió la orientación
de la nave aunque se respetó la torre, ahora lateralizada, la sacristía y algunos restos
de la antigua obra. Como singularidad, la nave posee dos capillas a modo de crucero en el
primer tramo.
 Separado por
unos 20 metros el humilladero es uno de los más atractivos de Bizkaia. Como el de Fruiz,
sirvió para la exposición de cadáveres antes de su enterramiento y como tantos otros,
sus proporciones son modestas y se le adelanta un pórtico, pero en este caso la cúpula
que lo cubre y el cariño con que fue realizado lo singularizan. |