 A pesar de la
fundación románica de San Salvador, tanto la nave de tres tramos como la torre de los
pies son obras del siglo XVI. El ábside recto fue parcialmente envuelto en la segunda
mitad del XVIII por la sacristía y también de este siglo (M. de Larrea, 1731) es la
ampliación de la nave y su cubrición por medio de bóv edas. El mayor mérito
artístico del templo recae en la portada meridional, de hacia 1200 y con paralelismos en
San Miguel de Zumetxaga (Mungia) y Andra Mari de Galdakao: adelantada y sobreelevada,
presenta los capiteles externos historiados sobre "la paz de Dios" y "la
tregua del Señor". El pórtico perimetral que parte de la torre, no hace sino
escalonar los volúmenes de la iglesia.
 Muy cerca, se
encuentra la ermita de Jesús Crucificado, con un pórtico tetrástilo sobre toscanas que
apoyan a su vez en murete. Su función era la exposición y velatorio de cadáveres en los
días previos al entierro. Todavía hoy se utiliza como capilla cementerial, y a través
de ella se accede al cementerio. |