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"La más hermosa de todas las ciudades
helénicas, en todos los aspectos", la define el filósofo Ailios Aristides.
"Verdadera hija del Sol", es como
la llama Luciano.
"Rodas, una hermosa obra de pintura.
Sería una pena visitarla y no dejarse llevar por su hermosura". I. M. Hatzifotis.
"Rodas es tan diferente de todas las
demás ciudades que no la puedo comparar con ninguna". El vijero Strabón.
Horacio se refiere a ella como
"Gloriosa Rodas".
Rodas, también llamada la "Perla
del Dodecaneso", es la isla más grande de este archipiélago formado por unas
doscientas islas, situada en el Sureste del Mar Egeo y frente a las costas de Turquía. La
mitología cuenta que la isla fue fruto del amor entre Helios (Sol) y la ninfa Rhode (La
Rosa), así como aun es fuente de debate la realidad del llamado Coloso de Rodas.
Lo que sin duda es cierto es que este
paraíso turístico es célebre por su espléndido clima, su cielo claro y su verano casi
perpetúo, y sabido del interés que suscita cuenta con una amplia infraestructura
turística. Su suave clima hace que sea un lugar ideal para el cultivo de la uva,
produciendo un vino de aroma especial que no han de dejar de probar. Así también sus
fértiles tierras producen las mejores frutas y hortalizas del Mediterráneo.
Con 78 Km de largo y 38 Km de ancho, unos
90.000 habitantes, y un perímetro costero de unos 220 Km, albergando extensas playas de
arena y populosas, o playas solitarias de guijarros, bañadas de cristalinas aguas y
grandes centros turísticos de veraneo, o apacibles y tranquilos pueblitos blancos,
costeros o de montaña con el cálido aire de la tradicional Rodas.
Ya desde los tiempos de La Prehistoria
desempeñó un papel importante en el desarrollo del comercio por su ubicación
geográfica, también fue lugar de veraneo en época de Cesár y Cicerón y puente durante
siglos entre Europa y Tierra Santa, paisaje por tanto sembrado de hechos, historias y
huellas de las Cruzadas.
Con gran pasado histórico y cruce de
civilizaciones la isla guarda multitud de monumentos de todas las épocas y todo tipo de
singularidades arqueológicas. La isla está llena de bellezas naturales, macizos
montañosos con abundante vegetación, bosques con gran variedad de paisajes, valles
verdes, playas llanas de finas arenas interrumpidas por empinadas rocas, aguas
cristalinas, llena también de riquezas arqueológicas, monumentos históricos esparcidos
por toda la isla, siendo el acceso a casi todos los rincones de la isla posible gracias a
una buena red de carreteras. Así también la isla está muy bien comunicada por avión o
por barco con Atenas y con otras islas.
La capital de la isla, la Ciudad de
Rodas, se sitúa al norte, una península en el mar en el que se funden las culturas
que pasaron por la isla, con los aires de la vida moderna, huellas que han quedado en los
edificios y en el carácter de sus pobladores actuales.
 La ciudad fue erigida en el 408 a.C., trazada por el arquitecto y filósofo
Hipódamo de Mileto, convirtiéndose en centro político, comercial y religioso. Su
dominio se extendió, estableciéndose las primeras leyes del derecho naval y promoviendo
las artes, el teatro y el atletismo. En el siglo II a.C. comienza la debilitación de la
isla tras su alianza con Roma, convirtiéndose posteriormente en provincia romana. En el
395 d.C. con la división del Imperio Romano, Rodas se incorpora al Imperio Bizantino,
convirtiéndose durante los siglos posteriores en blanco de saqueos e incursiones. Será
el Periodo siguiente (1309), que coincide con la instalación de la Orden de Caballería
de San Juan cuando se construyan imponentes edificios y un muro-fortaleza que protegerá
la ciudad durante doscientos años, hasta la conquista de los turcos. En 1912 pasa de
pertenecer al Imperio Otomano a ser de dominio italiano ayudados por los propios
habitantes griegos de la isla. En 1948 se incorpora definitivamente a Grecia junto con el
resto del Dodecaneso, poniendo fin a la dominación extranjera.
Su esplendor histórico se remonta al siglo
III a.C. y en la época medieval, bajo el dominio de Los Caballeros de San Juan. En la
ciudad se distinguen dos partes: La Antigua ciudad Medieval amurallada, de enorme belleza,
combinando armoniosamente con el ambiente señorial y cosmopolita del lugar de veraneo
moderno, con las calles anchas y los hoteles lujosos, construido a partir de 1912.
 La ciudad amurallada, que parece no haber sufrido el paso del tiempo,
cuenta con impresionantes edificios como el Palacio del Gran Maestre, edificio fortificado
del XIV, la Catedral y el Hospital de los Caballeros donde se encuentra el Museo de Rodas.
El recorrido por las murallas de unos 5 Km nos evocará otros tiempos y otras costumbres,
desde los restos del templo de Afrodita (siglo III a.C.) a la imponente Puerta de La
Libertad, el Cuartel de Los Caballeros de Auvernia, el Deposito de Armas, el Museo de Arte
Decorativo (con objetos folklóricos del Dodecaneso), el Museo Bizantino, o el
Arqueológico dentro del Hospital de Los Caballeros (siglo XV). Pero sin duda, y dominando
la ciudad antigua, el mayor encanto, se centra en el Palacio de Los Grandes Maestres,
destruido en 1856 por los turcos y reconstruido por los italianos en 1939. De dicho
palacio, y fortaleza a la vez, llama la atención los pisos (de mosaico antiguo), la
galería de reuniones, así como la impresionante colección de muebles que nos muestra.
Las murallas y sus imponentes puertas (la Puerta Marina, la de Santa Catalina, de San
Pablo, la magnifica puerta de d'Amboise, de San Juan, de la Libertad, de San Antonio...)
son algo digno de contemplar y nos trasladará a otra época por unos instantes. Así
mismo, la calle de Los Caballeros, la calle medieval mejor conservada de Europa, la única
que hoy mantiene todavía su carácter auténtico y original.
 El casco medieval posee una plaza central y está completamente repleto a
derecha e izquierda de tiendas pequeñas de variados productos típicos, cerámica,
joyería, cuero y piel, souvenirs de todo tipo, y restaurantes y bares de copas en
autenticas mansiones medievales que conservan enteramente la decoración de la época. La
comida en la isla tiene una mezcla de Grecia, Europa y Oriente. La ciudad antigua está
llena de tabernas donde sirven básicamente pescado y marisco, tal como Alexis, Pizanias o
Dodekanisos. O comida típica griega como Estiatopio Ippotikon (también de pescado
fresco), que se ubica en un bello edificio, restaurado recientemente (1997), en piedra,
madera y suelos de guijarros, reproducción exacta del lugar donde vivieron los Caballeros
de Rodas, y bajo el cual se han encontrado interesantes restos arqueológicos y un túnel
que conduce al puerto, todo esto se nos muestra desde una trampilla de cristal en el suelo
del hall de entrada al restaurante, de fondo, buena música griega.
 La calle de los Caballeros merece la pena recorrer, entre edificios
medievales nos lleva hasta el Palacio de Los Grandes Maestres, en ella se encontraban las
ocho posadas de Los Caballeros según la Provincia a la que pertenecían, de las que solo
quedan hoy cuatro. La de España se conoce como La Castellanía (siglo XVI) y, tras una
bonita fuente, alberga la Biblioteca.
En la parte meridional está la encantadora ciudad turca con edificaciones otomanas,
baños típicos y mezquitas. Al Sur queda la Mezquita de Solimán, con puerta italiana, la
torre del Reloj, y la calle Sócrates para visitar.
Alrededor de los muros del castillo
medieval una cantidad indescriptible de vegetación, así también gran cantidad de
palmeras que le dan un cierto aire tropical.
 ¿Quien no ha oído hablar del coloso de Rodas?, pues bien, la ciudad
moderna tiene como centro el puerto de Mandraki, al este de la ciudad, cuya bocana se
encuentra flanqueada por dos estatuas en bronce de sendos ciervos (macho y hembra) sobre
pedestal en los lugares donde se cree que hace más de dos mil años se situaron los pies
del célebre.
Según dicha versión, la estatua triunfal del Coloso (considerado una de las siete
maravillas del mundo antiguo) se levantó tras la victoria ante el asedio de la ciudad por
Demetrio en el año 305 a.C. Esta escultura en bronce fue encargada al escultor Charis
Lindio, quien tardó 12 años en terminarla. Con una altura de unos 31 metros estaba
colocada en la entrada al puerto dejando que los barcos pasaran por debajo de sus enormes
piernas. En el 226 a.C. un terremoto derrumbó la estatua. Y fue en el 635 d.C. cuando los
árabes que asediaron Rodas vendieron las piezas de la estatua a un comerciante egipcio
que necesitó casi 900 camellos para trasladarlas. Esta es la leyenda por la cual a los
rodios también se les llamó "colosaeis", esto es, de la isla del Coloso.
En el
puerto también podemos disfrutar de tres bellos molinos, mantenidos y reformados que eran
utilizados para moler el grano que traían los barcos, y una gran variedad de
embarcaciones para excursiones diarias, restaurantes barco, o simplemente yates
particulares amarrados. Restaurantes (si le gusta el queso, le recomendamos el queso
Saganaki, una delicia servida con limón), cafés, pubs y tiendas por todos los lados,
locales nocturnos con música griega y extranjera y discotecas. Se realizan sesiones de
"Luz y Sonido" en el jardín del palacio de Los Caballeros representándose la
conquista de Rodas por los turcos.
El fuerte de San Nicolás, del siglo XV, y
el faro cierran el puerto por el Norte. Cerca, la iglesia de la Anunciación, catedral
ortodoxa en estilo gótico. Un poco más hacia el norte, la residencia del gobernador,
construida por los italianos junto con el Ayuntamiento, el Teatro Nacional y los Juzgados.
No deje de visitar además el Mercado Nuevo, la Iglesia de San Juan o la de San
Pateleimon, la mezquita de Murat Reis y la Cámara de Comercio, bello edificio del XV.
La antigua ciudad de Rodas era más grande
que la actual. En el interior de los muros había dos acrópolis: una sobre la colina del
monte Smith (que es de la que aún quedan restos) y otra donde hoy día está el Castello
de los Caballeros.
 Importantes
monumentos antiguos se pueden encontrar en la Acrópolis arqueológica, que dista menos de
3 km del centro de la ciudad. En una cueva natural está el Estadio, del siglo II a.C.,
que en parte ha sido reconstruido y donde actualmente actúan grupos de música. Cerca, en
una hondonada natural hay un pequeño Teatro, reconstruido en casi toda su totalidad con
mármol blanco. Un poco más allá el gran Templo de Pitio Apolo, en ruinas.
Indescriptible las vistas de la ciudad de Rodas que se extiende a sus pies.
Cerca de Rodas también está el Parque de
Rodini con jardines, senderos, y pequeñas lagunas.
A partir de aquí, una rápida visión de
la isla. Los pueblos costeros, los de interior, el valle de Las Mariposas, playas,
monasterios, o la ciudad antigua Kameiros son algunas de las maravillas que esconde esta
isla.
Vamos a hacer el recorrido comenzando por
la costa oriental para después volver hacia Rodas por la occidental, permaneciendo unos
instantes en el extremo sur de la isla, el hermoso y virgen cabo de Prassonissi,
que se comunica con el resto de la isla por medio de una franja de arena de unos 100m de
largo (si tenemos la suerte de alcanzarla con marea baja, solo posible en verano) para
contemplar (según la dirección del viento) la calma en una de las orillas de esta franja
y el mar picado en la otra.
Aproximadamente
hacia la mitad de este recorrido por la costa oriental, se encuentra la ciudad de
Lindos. Un pueblo de estilo isleño típico del Mar Egeo, ciertamente lindo, que se
extiende por las faldas de la montaña sobre la cual, sobre un abrupto acantilado, se
ubica su impresionante acrópolis. Este es el más maravilloso pueblo de la isla, que se
encuentra a unos 58 km de la ciudad de Rodas en la parte más desarrollada,
turísticamente hablando, de esta.
El pueblo de Lindos se asienta en
un pequeño golfo de aguas cristalinas, y es un verdadero placer andar por sus estrechas
callejuelas pavimentadas con los más preciosos guijarros blancos de mar que pudieron
encontrar sus creadores, notar estos delicados y bellos mosaicos en nuestro andar por
entre blancas casas del siglo XV, visionando en cortas perspectivas entre ellas el limpio
mar que baña el pueblo y sus playas de arena blanca. No faltan tampoco multitud de
tiendecitas con souvenirs y finas mantelerías, telas por doquier hechas a mano que
acarician e invitan a comprar.
Es obligado el tomarse un tiempo en
este pueblo, bañarse en su playa y probar una exquisita ensalada griega en uno de sus
típicos restaurantes o pequeñas tabernas.
Arriba, dentro de su fortaleza
medieval, nos encontramos con el recinto arqueológico del Santuario, el Templo de Atenea,
el de Dionisios, el teatro, la tumba de Cleóbulo, el castillo de Los Caballeros, la
Galería Dórica, Los Propileos, etc.
En Lindos se
rodó la famosa película "Zorba el griego", protagonizada por Anthony Queen,
basada en la novela de Kazanzakis.
Más cerca de Rodas, otros muchos pueblos, Kalithea,
con hermosas fuentes termales y tranquilas bahías, Faliraki, de playa arenosa y
kilométrica, el tradicional pueblo de Archangelos (famoso por sus alfombras), el
pueblo de Afantou y Koskinou, con casas de estilo tradicional decoradas con
tapices y tipicos platos de cerámica (declarado monumento de interés histórico), o la
ermita de Tsampika (y otras) con impresionantes vistas, son algunos puntos que
deben de visitar si cuentan con tiempo.
La isla encierra una impresionante variedad
de paisaje natural, y muchos puntos de interés, sitios arqueológicos, monasterios,
folklore, arboles frutales y olivares, playas y montes.
 Hacia el
interior nos encontramos con el bosque Epta Pigues ("Siete Fuentes"),
desviándonos del camino de la costa unos 4 km en Kolympia. Allí encontraremos una gran
cantidad de árboles plátanos y pinos, y fuentes de aguas que se juntan en un gran lago
artificial al que se puede llegar por la colina o por el mismo túnel que lleva las aguas,
siempre que siendo precavido nos remanguemos lo suficiente o vayamos con calzado para
agua. Allí también podremos disfrutar de la carne a la brasa que nos ofrece una pequeña
taberna.
Bordeando la isla seguimos hacia el sur,
disfrutando de lo que el paisaje nos ofrece, incluso podemos hacer un alto en el camino
(por ejemplo en el restaurante Votsalo, en la carretera al sur con ambiente familiar y
aroma de isla, mirando al mar, en su porche podremos parar por unos instantes el tiempo).
Después de contemplar la isla de Prassonissi
(en invierno), o península visitable (en verano), pasaremos por una desviación que nos
lleva al Monasterio de Skiadi que, aunque el camino no esté asfaltado, merece la pena
visitar y en todo caso contemplar desde aquí una puesta de sol será algo inolvidable.
A continuación, ya en la costa occidental,
nos encontramos con Monolithos, un pueblo que combina monte y mar, donde
encontramos construido sobre un acantilado, el impresionante Kastro de Monolithos, en un
lugar envidiable y con unas vistas excepcionales. Cerca de Monolithos, Siana, un
pueblo tranquilo y natural, donde podremos adquirir riquísima miel de cosechas propias.
Más al norte y hacia el interior, el
pueblo de Embonas, el más tradicional pueblo de toda la isla, que es conocido por
su buen vino y donde hoy todavía se puede ver gente ataviada con el traje típico.
Cercano está Castello, con castillo medieval del XVI.
Retomando la carretera de costa, hacia el
norte, llegamos a la desviación hacia la Antigua Kameiros, el centro comercial de
la Antigüedad, en ella, un ágora, ruinas de un templo dórico, una plaza, escalinatas,
un depósito (la ciudad estaba dotada de todo un desarrollado sistema de cañerías y
acequías), casas particulares, baños públicos, y arriba, sobre la colina, la
acrópolis, en un espacio triangular y llano. Desde la acrópolis se divisa la ciudad, el
mar, pequeñas islas, e incluso parte de la costa de Asia Menor. No nos perdamos este
espléndido espectáculo.
A pocos kilómetros se encuentra Soroni,
donde el 30 de Julio se celebra una de las ferias más importantes de toda la isla, con
juegos de deporte, caballos y baile.
Siguiendo el camino de la costa pasamos por
Theologos, un pequeño pueblo que trepa por la falda de una colina, con callejuelas
estrechas, pequeñas casas, y una gran extensión de huertas, cultivos de olivos y
viñedos. Aquí, hacer un alto en el camino y saborear de lo que nos ofrece la Taberna de
Petrino, en la misma carretera.
 Armonía y belleza se funden en el hermoso "Valle de
las Mariposas" (Petaloudes), hacia el interior de la isla, un parque natural con
riachuelos, y una gran arboleda, el frescor se respira en el aire incluso en los días
calurosos. Las mariposas pasan el verano en el valle (por lo cual se dejan ver solamente
de junio a setiembre), en setiembre abandonan el valle dejando allí sus huevos o en otros
lugares de la isla, de donde hacia abril salen larvas que se transformarán finalmente en
preciosas mariposas en junio y volarán atraídas hacia el frescor de este valle y del
intenso aroma de una resina típica de los arboles que conforman el lugar. Arriba del
valle, siguiendo un pequeño sendero se llega al Monasterio Kalopetra del año 1784.
Acercándonos de nuevo a la ciudad de Rodas
nos encontramos con otro gran pueblo de costa, uno de los más grandes y de los más
animados, es Kremasti. En este pueblo recomendamos el Bar-Restaurante
"Odissia", en la plaza, frente a la magnifica iglesia Kimiseos que en su frente
nos muestra una autentica demostración del arte de "alfombrar" plazas con
bellísimos guijarros. Para los amantes de la moto, en esta carretera encontraremos un
negocio de alquiler de Harley Davidson auténticas, para disfrutar de la isla de una forma
más especial.
Otro pueblo de importancia tanto por su
situación cerca de Rodas como por sus hoteles, es Ialissos, con la urbanización
organizada más antigua de la isla. Hacia el interior, Trianta, frondosos pinares y la
colina de Filerimos con excelentes vistas, y un poco más allá la acrópolis de Ialissos,
otro recinto arqueológico de enorme relevancia. En el lugar construyeron Los Caballeros
un monasterio y un campanario.
Las urbanizaciones de lujo y gran turismo
se encuentran en Ixia, restaurantes, hoteles, locales nocturnos, tiendas, etc. Es
la zona de playas más cercana a la ciudad de Rodas.
Concluimos, con la borrachera que te puede
dar el ver la isla en tan solo cinco días, se puede decir que Rodas es linda y es mágica
si sabes encontrar y saborear aquellos monumentos y aquellos lugares, que los hay, en las
horas apropiadas.
Además, y si esto no nos es suficiente,
Rodas cuenta con excursiones organizadas a los islotes cercanos (Alimia, Chalki, Symi,
Tilos...), donde comprobaremos que el modo de vida en ellas no ha cambiado en las últimas
décadas dedicándose básicamente al mar.
Cedido por:
M. Mtnez. de Musitu
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