
Después de más de medio siglo de vida lánguida y mortecina, en
algunos casos hasta llegar al cierre definitivo, los balnearios vuelven otra vez a estar
de moda. Los habitantes de la ciudad retornan a ellos en busca de remedio a sus males, o
con el anhelo, principalmente, de disfrutar unos días de descanso y tranquilidad en los
maravillosos entornos en que los balnearios suelen estar ubicados. La oferta que los
balnearios hacen hoy en día es una combinación de turismo y salud. Al amparo de una
reciente y creciente demanda, son muchos los balnearios que han desempolvado la vieja
pátina de sus fábricas de noble arquitectura, y después de una necesaria remodelación,
vuelven a renacer con renovado esplendor. En nuestro entorno, balnearios como Cestona,
Arnedo, Fitero, Puente Viesgo, Liérganes, Corconte, o Valdelateja, son de sobra conocidos
y ciertamente visitados por cada vez más clientela de todas las edades.

Nuestro grupo de matrimonios amigos, más algunas hijas
adolescentes, también fuimos tentados por una estancia de fin de semana en un balneario.
Optamos por el Balneario de Alceda, en Cantabria, conocedores de su reapertura, tras la
inauguración de un hotel adosado al antiguo edificio. Con apenas un año de vida en esta
nueva etapa, el Balneario todavía no aparece en algunas publicaciones hoteleras. La doble
pernoctación en Alceda nos ofrecía otra nueva experiencia que vivir en grupo, con el
deseo añadido de pasar dos días agradables y saludables al mismo tiempo.
Alceda queda a 129 Km. de Bilbao y a algo más de una hora de viaje en coche. La ruta
va de Bilbao a Solares por autopista, luego carretera de Torrelavega hasta Vargas en la
carretera de Santander - Burgos. De Vargas son 16 km hasta Alceda , dirección Puerto del
Escudo.

El Hotel Parque es de nueva construcción como ya hemos dicho,
levantado contiguo al viejo edificio del Balneario. Ambos inmuebles forman una conjunción
en lograda simbiosis. Con anterioridad a la existencia del hotel, el balneario sólo
abría la temporada de verano y sin mayor viabilidad rentable al carecer de alojamiento
para sus usuarios. El nuevo hotel ha hecho que el balneario, antes Aguas de Alceda,
ofrezca sus tratamientos de aguas minero-medicinales durante todo el año. El hotel, entre
otras opciones, oferta fines de semana-relax de 2 noches con baños termales englobados.
Por lo que al hotel se refiere, su ambiente y trato es casi familiar, en parte por su
tamaño no demasiado grande. Son 34 habitaciones acogedoras: 21 dobles, 11 abuhardilladas
bajo cubierta y dos individuales. El hotel dispone de un restaurante "Las
Ardillas" de cocina moderna que alcanza un buen nivel, gracias a José Manuel en la
cocina y a Patricia, su agradable mujer siciliana, que atiende las mesas. Otros servicios
a mencionar son la cafetería, el gimnasio, solarium, piscina exterior...

Las aguas termales de Alceda ya eran conocidas por los antiguos
cántabros, así como por los romanos. Tuvieron su época de auge en el siglo XIX y
principios del XX. En el interior del viejo edificio, que se va remozando poco a poco, una
gran placa informa de las características de sus aguas en los siguientes términos:
"Este manantial de Alceda de agua sulfurosa termal sulfhídrica azaoda es el más
caudaloso y rico en termalidad y mineralización de cuantos de su clase existen en Europa:
arroja cada 24 horas, más de 3.640.240 litros y es su temperatura constante y comprobada
de 26º 87 centígrados. Dr. Salvador Ruiz. Valladolid." Entre los servicios
ofertados por el balneario, son los tratamientos dermatológicos y respiratorios los más
apreciados.
El conjunto hotel-balneario
está dentro del Parque de Alceda, entorno arbóreo que destaca por su singularidad.
Situado en la ribera occidental del río Pas, con estanque de patos incluido, fue creado
como servicio del Balneario de Alceda y nos da una idea de la grandeza vivida por el mismo
en épocas pasadas. Aunque necesitado de un mejor cuidado, el parque es un auténtico
jardín botánico con exóticos árboles alternados con otros autóctonos. De sus grandes
árboles destacan las coníferas y la diferente variedad de tilos. Pasear por los caminos
del parque, entre tanta vegetación y floresta, supone un acto placentero para los
sentidos.
Como placentero, también, es
sumergirse en la piscina exterior que es alimentada por un caudal constante y continuo de
agua sulfurosa a 26º. La experiencia de estar en el agua caliente mientras -veleidades
del clima del norte- sobre la cara te cae la llovizna que desprende un cielo plomizo, en
su gama de tonos grises, fue algo inolvidable. Mientras estás nadando, puedes oír el
canto de los pájaros ocultos en la urdimbre del ramaje de los árboles cercanos, mientras
que en el cielo vencejos, grajos, y algún aguilucho, cruzan sus vuelos.
Las poblaciones siempre
abrazadas de Alceda y Ontaneda merecen una visita si disponemos de tiempo para ello.
Situadas en la vega del Pas, en su orilla occidental, disponen de una arquitectura civil
de primer orden compuesta por casonas y palacios de gran belleza. Por otra parte está el
maravilloso entorno natural del valle de Toranzo regado por las aguas del Pas en su curso
medio hacia el Cantábrico. La proximidad del famoso valle del Pas es otra oportunidad
para completar el fin de semana.
Se
puede acceder a San Pedro de Romeral, pueblo asentado en lo alto de una ladera y desde
donde pueden apreciarse altas masas montañosas en cuyas laderas de pronunciada pendiente
se asientan diseminadas las típicas cabañas pasiegas. En el valle, en cambio, se
encuentra, Vega de Pas, precioso pueblo de casas de piedra con grandes galerías. También
aquí se puede visitar el Museo Etnográfico Villas Pasiegas. Y si de comprar algo se
trata, ¿porqué no adquirir los famosos sobaos pasiegos y quesadas de la zona?
Otros alrededores de interés: las cuevas prehistóricas de Puente Viesgo, la colegiata
románica de Santa Cruz de Castañeda y el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.