Ermita de San Martín Zelaietabide, s/n

Anónimo. XV

Se accede a ella por la segunda entrada de la circunvalación, en el cruce a la derecha. Ubicada junto a un evocador bosquecillo de hayas, presenta planta rectangular con ábside semicircular orientado al este, cubierto por un elemental cascarón, mientras la nave lo hace mediante armadura de madera. Saeteras y entrada apuntada y decorada sencillamente, ambientan lo que fue ermita juradera de la Anteiglesia, y que reclama actualmente atención urgente, sobre sí misma y su entorno.

 

Iglesia de Santa María Plaza Nagusia, s/n

I. Ibero
A. Echanove
XVI-XVIII-XIX


Templo de gran nave unificada, tipología renacentista cubierta con crucería y de doble ingreso. La torre, con planos de Ibero hacia 1753-54, la realiza F. Gogeascoa, y es el elemento referencial de perspectiva desde la plaza y pueblo. La sacristía, es un bellísimo espacio neoclásico de planta octogonal, de rico amueblamiento de época y excepcional vestuario religioso, fruto de una donación, se levantó en 1817. Las capillas laterales datan de 1828 realizadas por A. Echanove.

Restaurado recientemente por N. Madariaga y L. Gallastegi, se introducen cierres laterales y amueblamiento que enfatizan la visión del espacio, y se deja al descubierto la mampostería de muros, una decisión valiente no obstante dudosa.

El templo en su conjunto merece el Museo local pretendido, y cuya imaginería y ropajes pueden contemplarse con un poco de insistencia.

 

Plaza Nagusia Plaza Nagusia, 1

Arqtos. C. Bernaola, A. Echanove
XVIII-XIX


Precioso exponente del encuentro de lo rural y lo urbano, "monumentalizada" en un espacio aparentemente rectangular, cruzado por las perspectivas que proporcionan los accesos desde la villa medieval y las arquitecturas impuestas a mediados del XVIII, como el sobrio pero elegante Ayuntamiento, monumento nacional (1733-42), la torre de la Iglesia (1750), el telón de la calle Artecalle a un lado y el frontón, mientras que en el otro lado, se salva un desnivel del terreno por medio de unas antiguas escuelas, el "paseuleku" cubierto y el "bolatoki", y la Casa de Cultura, todo ello del XVIII. La conjunción de elementos cívicos se completa con el espacio central arbolado y la fuente de Vulcano (1850), símbolo de la tradición ferrona de Otxandio. Como simple hipótesis, la mano de Ibero posiblemente jugó más que en la torre de la iglesia, a la hora de definir este rico juego de perspectivas, barrocas de concepto.