Iglesia deSan Agustín de Etxebarria Barrio San Agustín, s/n

I. Ibero (1742)
1500-1520 ca.

Es una de las primeras fundaciones religiosas documentadas en Bizkaia, del año 1053, pero a fines de la Edad Media quedó relegada a simple parroquia de labradores. Reedificada íntegramente a comienzos del siglo XVI, se configura como una nave gótica de cuatro tramos, desmesuradamente larga. El ábside, cubierto con una peculiar semicúpula de influencia vallisoletana, se añadió en 1607. En el recorrido del pórtico se integran una excelente torre barroca, que trajo de cabeza a los mejores maestros de la cantería guipuzcoana del siglo XVIII, y la capilla sepulcral de San Martín y Santa Marina.

 

Iglesia de la Purísima Concepción Plaza Gernikako Arbola, 3

P. de Iturriza, A. de Mendraca y M. de Omar
1459-1595

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La lejanía de la parroquia de San Agustín forzó la construcción de este templo. La obra se comenzó en 1456, con un proyecto gótico de naves escalonadas, pero el retraso de los trabajos provocó un cambio radical de planes, transformándola sobre la marcha en una iglesia salón de corte renacentista que no se terminaría hasta 1595. La cubrición se realiza con complejas crucerías con combados que la hacen espectacular y un poco anticuada para su época. La torre de campanas es un añadido barroco de fines del siglo XVII.

 

Plaza Gernikako Arbola

ARQUITECTOS:

Urbanización: F.Ruiz de Ocenda, I.Usandizaga, I. Aristondo. 1988
Viviendas Gernikako Arbola, 4: R. de Zavala. 1865
Casa consistorial: G. de Capelastegui. 1773
Palacio Igarza: G. de Capelastegui (solana, 1886). 1590 ca., 1670 ca., 1886
Iglesia Purísima Concepción: P. de Iturriza, A. de Mendraca, M. de Omar. 1459-1595
Fuente: I. de Ibero. 1757

APAREJADORES:
Urbanización: J. García de Acilu, I. Garmendia



Como consecuencia de la falta de espacios públicos en el interior de la villa amurallada, la plaza de Elorrio surgió sin previa planificación urbanística, por pura acumulación de edificios con vocación representativa en torno al descampado de salida hacia Vitoria-Gasteiz. Los soportales de la iglesia y el ayuntamiento aportaron cierto empaque cívico a este paraje de tránsito, que se enriqueció con palacios como el de Igartza y con equipamientos como la fuente rococó de Ibero y el frontón. En 1865 se perdió la oportunidad histórica de crear un paseo perimetral porticado siguiendo la línea de la vieja muralla.

 

Palacio Arabio Antes Palacio de Ossa (s. XVII)

C/ San Pío X, 1
Anónimo. 1560-70 ca.


La parcela estrecha y anticuada en la que se edificó este palacete urbano no impidió que un anónimo maestro del Renacimiento realizase en ella uno de los más refinados ejercicios de arquitectura manierista que se conservan en Bizkaia. La fachada delantera, en la que conviven desordenadamente numerosas intervenciones de los siglos XVI a XVII, no debe confundir a nadie. Es en la trasera donde se ocultan dos bellas galerías de arcos -jónica y corintia-, pioneras del diseño cortesano en Elorrio.

 

Palacio Arespakotxaga Mendibil Don Tello, 1

Anónimo. 1641


Gran mansión clasicista de volumen oblongo. Su fachada principal, tersa y desornamentada, resulta engañosa, pues no permite adivinar el refinamiento de las espléndidas arcadas que se abren sobre el jardín en la cara posterior. Los Arespacochaga, acaudalados comerciantes de hierro en Andalucía y las Indias, ocuparon con su palacio tres solares de la villa medieval y se apropiaron incluso de una de las puertas góticas de la antigua muralla (ca. 1490).

 

Palacio deCasa Xara San Balentín de Berriotxoa, 2

Arqto. J. Yrizar. 1660 ca./1934


Residencia urbana clasicista, un gran cubo alineado en el arranque del arrabal, con su portada severa en la que se marca la estructura mediante impostas y cajeados, enfatizada en el eje por un escudo nobiliario y rematada por un magnífico alero. Tiene parque privado y galería alta en la trasera.

En 1934 Joaquín Yrizar añade una crujía lateral de intención casi mimética que provoca el giro del palacio hacia la plaza. En la nueva fachada administra con sobriedad elementos clásicos herrerianos, pero pierde su pulso mesurado en la composición de la cara del jardín, cuajada de anécdotas históricas inconexas.

 

Palacio de Tola San Vicente, 1

Anónimo. 1680 ca.


Palacio suburbano de rotundo volumen cúbico y cubierta piramidal, articulado internamente en torno a una caja central de escaleras de notorio protagonismo. Aparece precedido de jardín enverjado y dotado de amplio parque donde la naturaleza exótica se domestica al gusto barroco.

Las fachadas, lisas y compuestas en cuadrícula, están enmarcadas por cubos esquineros: evocación híbrida de torreones medievales y pilastras dórico toscanas de orden gigante. Al Sur se abre uno de los característicos miradores de arquerías propios de los ricos palacios atlánticos.

 

Palacio Esteibar Arauna C/ Urarka, 2

Anónimo. 1760 ca.


El volumen compacto y la composición simétrica de su fachada hermanan a este palacete suburbano con los modelos clásicos del barroco atlántico. Sin embargo, aquí se aprecia un tránsito poco habitual a la ornamentación de gusto rococó, reconocible en las molduras de aletas rizadas y placas sinuosas labradas en torno a los vanos. La ausencia de loggia y el modesto tratamiento de las fachadas laterales son síntomas del inicio de la crisis de la economía tradicional vasca a fines del XVIII.

 

Conjunto de Berriozabaleta Barrio de Berriozabal

Arqto. M. de Elcoro
1833


Berriozabaleta debe su actual fisonomía a Manuel Plácido de Berriozabalbeitia, que tras hacer carrera en Bolivia y Perú, decide hacer un regalo a la barriada que le vio nacer. En efecto, para empezar encargó a Miguel Elcoro un palacio en estilo neoclásico donde la nota predominante será la simetría: un volumen central al que se adosan sendos paralelepípedos. Inmediatamente encargará al mismo arquitecto la fuente y la ermita, siguiendo este mismo esquema volumétrico. La búsqueda de belleza en el conjunto reside no solo en sus valores formales, sino en la revalorización del paisaje lograda, sobre todo desde la fuente. De esta manera enriquece un núcleo puramente rural con una obra refinada e hija de su tiempo que reinterpreta su ubicación.

La ermita sustituye a otra anterior y es una de las joyas de la arquitectura neoclásica vizcaína, a pesar de sus dimensiones. En 1943 Joaquín de Yrizar realizó el panteón de la cripta.