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Obra de gestación compleja y de
ejecución heterogénea, que destaca como uno de los grandes templos monumentales del
País Vasco, tanto por sus pretensiones arquitectónicas como por el rico patrimonio que
custodia en su interior. Los autores de la primera fase desconocidos, pero su obra,
realizada hacia 1510, condicionó las proporciones generales de la nave y la torre del
templo. Lo mejor de esta etapa es el atrevido arco del coro hispanoflamenco (ca. 1525).
La imagen del templo actual corresponde a un proyecto clasicista de
tres naves, producto de una ampliación del siglo XVII. Lo trazó en 1622 Urizarzabala,
aunque sus planes fueron corregidos en profundidad, en 1645, por Juan de Ansola. Mejor
dotados como proyectistas que como directores de obra, provocaron que los trabajos no se
concluyeran hasta 1667. Fruto del gusto arcaizante de estos tracistas es que las bóvedas
sean todavía de terceletes y crucería. De forma independiente se habían ido ejecutando
las portadas Oeste (Domingo de Anitua, 1611), Sur (Bengoechea, 1622) y el pórtico
occidental (Ormaechea 1611).
El pórtico del flanco Sur es una magnífica obra de
carpintería popular. No es un simple anejo del templo, sino una formidable plaza pública
y mercado cubierto con personalidad propia en la vida cívica de Durango y en su trazado
urbano. Por su diseño y funcionalidad se encuentra a medio camino entre los atrios
tradicionalmente utilizados como cementerio en el País Vasco y los halles franceses. El
proyecto original de la armadura es de Martín de Gabiria y el de los pilares de Domingo
de Barraicua. Se realizó entre 1678 y 1681, pero está reconstruido después del
bombardeo de 1937, que también afectó gravemente a las bóvedas del presbiterio, coro,
capillas y sacristía. |
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Proyecto de Juan
de Ansola en 1662, concluido por Martín de Olaguibel en 1685. Magnífico ejemplo de
arquitectura conventual clasicista del siglo XVII, con sobria fachada y notable claustro
interior. Reutilizado en el siglo XIX como cuartel y hospital, y actualmente recuperado
como residencia de tercera edad y equipamiento cultural.
El origen de esta institución se remonta a Septiembre de 1587, cuando
los frailes agustinos tomaron posesión de un caserío existente en el arrabal y fundaron
en él su iglesia. Nada queda de aquella etapa, y lo que hoy subsiste es un monumental
conjunto edificado integrado por dos grandes unidades arquitectónicas: la iglesia y la
clausura.
Templo todo él coetáneo, con sistemas de cubrición a la romana, como la
cúpula del crucero, con arcaicas bóvedas de terceletes góticas que cubren los tramos de
la nave. Soportes exteriores, fachada lateral, de potente y expresiva imagen.
La fachada principal enmascara el coro alto, espacio
imprescindible para la vida conventual, montado sobre un pórtico de cinco arcos. El plano
de este frontis, unido sin solución de continuidad al bloque oblongo de la antigua
clausura, sirvió para definir el eje de alineación de una nueva calle extramuros, que
con el tiempo se convertiría en la principal vía de tránsito de Durango. |
Plaza Santa Ana - Plaza de
Santa Ana |
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L. de la Incera 1722, J.
de Erdoiza 1743 |
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La iglesia del
mismo nombre, se ubica en el extremo meridional del antiguo perímetro amurallado de la
villa, y actúa como contrapeso urbano de la gran iglesia de Santa María de Uribarri,
apareciendo desalineada respecto a los ejes del callejero medieval, lo que no es extraño
para el juego barroco de perspectivas, aunque su auténtico motivo tal vez sea el que
procede de la reconstrucción de otra anterior, fundada en el siglo XV, que fue
inicialmente reconstruida hacia 1539 y destruida por un incendio en 1554. La obra actual,
con tres naves y crucero, fue trazada por Lázaro de La Incera en 1722 y corregida por
otros maestros de su tiempo. En Mayo de 1732 se daban por terminadas las obras, tan sólo
a falta del pórtico (Juan de Erdoiza, 1737) y la torre de campanas (1745).
En otro lado del triángulo, casonas residenciales urbanas, mientras
que en el tercer lado, el río y el arco de Santa Ana, constituyen el más rico ejemplo de
escenografía barroca. El arco es trazado por Juan de Erdoiza en 1743, con el derribo de
la anterior puerta a Castilla de la vieja villa, en un ejercicio de retórica, terraza
abalaustrada, frontón y garitones cilíndricos, generosamente orlados. Escudo de armas en
un costado (1566) y hornacina de Santa Ana en el otro.
Hoy, este conjunto, adquiere carácter de unidad con el
parquecillo de Pinondo, pasado el río, espacio romántico que con su amueblamiento a lo
"Imperio francés", bancos, fuente y jardines, remata espléndidamente lo que
aún sigue siendo el final del pueblo. El frente edificatorio de este pequeño parque se
cierra con algún palacio barroco y una reseñable casa urbana, junto al puente y fechada
en 1856, compuesta su fachada en un clasicismo romántico que recuerda imágenes más
centroeuropeas. |
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Notable palacio
barroco alzado en el arrabal, con un pequeño jardín enverjado. De autor desconocido, el
promotor de esta residencia de lujo fue José Agustín de Echezarreta, probablemente hacia
1760, aunque pasó algunos de los años sucesivos enzarzado en pleitos con el ayuntamiento
a causa del citado jardín que pretendía hacer ocupando parcialmente la vía pública. Se
construyó siguiendo la alineación del arrabal marcada por el pequeño palacio Zabala
(ca. 1670), casa natal de Bruno Mauricio de Zabala, fundador de Montevideo.
La composición sigue el modelo dominante entre la aristocracia vasca
desde el siglo XVII: un volumen prismático muy compacto, cubierto a cuatro aguas, con
fachadas de ordenación perfectamente simétrica y una agradable loggia o solana de arcos
de medio punto abierta al Sur.
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Estamos ante uno
de los conjuntos edificatorios más conocidos de su autor. La expresividad del edificio,
se basa en la repetición de la célula residencial base, componiendo una tipología rica
en volúmenes, que se traslada por adición sobre un bloque, piramidal y articulado,
descompuesto finalmente en dos construcciones abiertas sobre los jardines y el río.
La riqueza visual, enfatizada por el buen uso del ladrillo, material
que domina el arquitecto, se acompaña de los espacios peatonales y zonas ajardinadas, en
una implantación que por su juego de formas se repetirá compositivamente en la Plaza de
Ezkurdi, elemento urbano que quizás se ha exagerado en su valor en algún momento.
Los elementos de rico juego expresivo tan propios a
Olabarria, vinculados muchas veces a Fullaondo, adquieren aquí claras referencias de esa
arquitectura internacional que ejemplificaban Rudolf, Roche, Architectural Forum. |
Bloques Urbanos - Askatasun
Etorbidea, 18 - 22 |
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J.M., P.M. Basañez 1976 -
78 |
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En la misma
calle, urbanizada como boulevard, eje de crecimiento de Durango, se sitúan estas dos
construcciones, que participan del concepto de bloque abierto, si bien con una tipología
más urbana.
Diversos también entre sí, la propuesta de los Basáñez tiene el
valor de la apuesta por una pieza conceptual, italiana del momento, y sin embargo muy
urbana, local incluso en sus fachadas, interesante aunque su estado de conservación lo
desmerezca.
Olabarria, plantea un volumen más neutro de lo que es
habitual en él, obligado acaso a contenerse por la Ordenanza urbanística. El retranqueo
dejando un breve espacio delantero y el estudio de distribución interior resumen su
propuesta. |
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Ambiciosa
promoción inmobiliaria, de profesional planteamiento y puesta en obra, ejemplifica lo
más reciente del proceso urbanizador en polígonos de Durango.
Asentada esta construcción dentro de lo que fue el Plan Parcial
Mendizabal, elaborado por Fullaondo, de la organización en bloque abierto del mismo, solo
llegó a construirse el correspondiente a la calle Sasikoa 1, obra de Montxo Lecea,
lateral a la manzana que aquí tratamos.
En los años 80 se han reelaborado planeamientos bajo la
supuesta consigna del retorno al concepto calle y manzana. La presente, es sin duda
interesante. El concepto de planta sigue siendo de bloque, articulando elementalmente los
giros, abriéndose a un interior de plaza que recupera toda la riqueza de variados
espacios urbanos que encontramos en los diversos períodos históricos de Durango. |
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El polígono Landako, y todo un abanico de diversos
polígonos que se configuran en una corona en torno a la vieja villa, han de ser
entendidos como la labor de un equipo o una generación de arquitectos, muy
interrelacionados, entre los que están Olabarria, a la sazón arquitecto municipal, y
gestor del Durango de la época, Fullaondo, Líbano, José Mª y Pedro Mª Basáñez,
colaborando también Villanueva, Montxo Lecea... Todos ellos realizan planeamiento parcial
y/o construyen diversas obras importantes en estos polígonos. Por no caber
explícitamente en esta Guía, referimos a Villanueva como autor del bloque sito en S.
Inazio Auzunea 8, o a Lecea como autor del que se ubica en Astepe Auzunea 1.
En una década de masiva construcción, los años 70,
apresurada en general, el caso de Durango es singular.
El Plan Parcial de Landako es realizado por Fullaondo, y en
el propio polígono encontraremos algunas de las obras más maduras de este "grupo
generacional", grupo por compartir ideas y discusiones, y más allá de las firmas
concretas de los proyectos.
Según afirmación de alguno de
ellos, en las diversas soluciones que se construyen en Durango, se expresan algunas
preocupaciones de la arquitectura más del momento, desde el Movimiento Moderno hasta los
"Five". La célula base de vivienda, se experimenta en diversas soluciones, se
juega en su agrupación en planta y en altura, siempre sobre un "podium" en
planta baja permeable, permitiendo unas interconexiones entre los espacios urbanizados,
ricos, variados, cuidados. Su calidad se mantiene veinte años después.
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La política de reequipamiento de los últimos años, ha supuesto para Durango la
recuperación de algunos edificios de alto interés histórico (Etxezarreta, S.
Agustín,...). En nuevos edificios equipamentales, tienen interés los citados.

El polideportivo articula respecto a dos ejes ortogonales
cuatro espacios de uso diferenciado, destacando la posición del acceso, a modo de
claustro en torno a una lámina de agua, solución porticada que podría referirse a
algunas tradiciones de arquitectura local, si bien también son evidentes referencias a
ciertas arquitecturas inglesas recientes en la variada volumetría general, que no
obstante queda relacionada por el acabado general en ladrillo. |
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 Respecto al ambulatorio, muestra
una engañosa imagen exterior, con referencias al portugués Siza Vieira, fachada sobre
una planta de rígida geometría circular y concéntrica, excesivamente compleja para una
planta cuadrada limitada, a pesar del efectismo del patio interior.
El evidente esfuerzo inversor y la mejor intencionalidad de
los técnicos autores, resulta chocante precisamente por situarse en la frontera urbana,
allí donde la fuerza expresiva del polígono Landako se diluye. |
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