VALLE DE ATXONDO Y MONTE ANBOTO

    Anboto, en el macizo del Gorbea, remata el valle idílico de Atxondo, un paisaje lleno de sugerencias para el paseante, el gastrónomo, o simplemente quien gusta de la montaña, el romanticismo...la niebla. Un lugar magnífico en todo tiempo, pero especial en primavera y otoño.

    Pregunte por la cueva de Anboto, recorra los sugerentes senderos y penetre recogido en la cueva, dispuesto y respetuoso para tratar con la más misteriosa y esotérica de las damas de la mitología del país, Mari, la diosa a la que es fácil ver y oír en la cueva por primavera (en otras estaciones andará por el Aitzgorri, el Txindoki,...). No toque nada, desde luego no se le ocurra llevarse ningún utensilio de la diosa o el castigo será terrible. Si la diosa le habla, trate la con respeto pero cariñosamente. Y en cualquier caso abandone la cueva andando hacia atrás, nunca de la espalda a lo que deje atrás al salir. Por las cumbres de Besaide y Larrano, otros símbolos más mundanos, cuales son el Monumento al Montañero desaparecido, obra del arquitecto Pueyo en los años 50, o más reciente el pintoresco (?) monumento encargado al japonés Yoshin Ogata, de 1990, allí donde confluyen las tres provincias vascas que en este punto se encuentran.

hayedo    De vuelta al valle disfrute del Parque Natural de Urkiola , al que pertenece Atxondo, de los pinares pintados sobre la roca, de la niebla que se desliza por las laderas, del olor, del silencio de un lugar encantado. Por el camino peatonal y reservado a bicis puede recorrerse prácticamente todo el valle desde Apatamonasterio, camino que desde 1904 fue vía del ferrocarril minero que conducía el hierro hasta Elorrio y Durango. Hoy Mari y los genios han recuperado el valle y las estampas de los barrios con sus iglesias o de los caseríos dispersos constituyen huella que en nada altera la tranquilidad del valle.

    En arquitectura del valle, esplendidos ejemplos rurales autóctonos e ilustrados, referirse a las páginas de la Guía.

    Gastronomía y hostelería están magníficamente representados, con establecimientos de categoría tanto alta, como local, que incluyen hotel o agroturismo, restaurantes de lujo y pequeños establecimientos con los excelentes productos y servicio de siempre.

    Se llega desde Durango por la BI-632, dirección Elorrio, con entrada a las carreteras del valle en Apatamonasterio (hacia Marzana o Arrazola).

    Recorrido del valle en coche, con paradas en Marzana-Axpe, Santiago y Arrazola, en torno a las 3 horas. En coche se recomienda combinar conjuntamente con Abadiño y Elorrio.

    Recorrido del valle a pie por el camino del antiguo ferrocarril desde Apatamonasterio, 10 km. Considere que hará numerosas paradas en el camino.

Plaza San Juan Bautista de Axpe - Barrio de Axpe

 

 Anónimo Ss. XVI - XVII - XX

 

La plaza de Axpe, enclavada en un paisaje motañoso y cuidado, constituye el núcleo de la antigua anteiglesia y gira en torno a la parroquia de San Juan Bautista. Edificio gótico renacentista (1550 ca.) sin abovedamientos, aunque posteriormente alargado en la zona del ingreso. Cordón franciscano curioso en el dovelaje de la epístola y torre neoclásica.

Frente al templo encontramos las antiguas escuelas años 20, recreando estilos históricos diferentes con elementos populares que integran el edificio en el conjunto. Cierran la alineación el frontón, y la ermita del Santo Angel de la Guarda, fechada en 1682, con pórtico sobre toscanas y reja de madera.

Este foco de vida rural se completa con la taberna, fuente y piedra de arrastre, vestigio de probadero desaparecido.

 Iglesia de San Martín en Marzana - Barrio de Marzana

 

 Anónimo 1590

 

Templo de discreto tamaño, bello y romántico como todo el Valle. Construido en tres tramos y ábside recto, su cubrición a base de media cúpula peraltada sobre trompas supone un avance en una época en que siguen utilizándose las crucerías. Los tramos zagueros lo hacen con lunetos, también los más antiguos conocidos en nuestro ámbito, lo cual ha hecho relacionar esta traza con canteros castellanos o riojanos, donde existen paralelismos. La sobria portada, a los pies, acoge un relieve romanista del santo.

Caserio Dorronsolo - Barrio de Santiago. Axpe

 

 Anónimo 1763

 

En este caserío, de programa funcional campesino, sorprende lo contundente de la arquitectura culta. No solo en su doble arco de la fachada delantera, sino especialmente por el diálogo que establece con lo que debiera ser un modesto pajar, y que se presenta con arco cajeado y decorado con molduras de volutas y motivos cultos y populares que lo acercan más a un repertorio ornamental palaciego que a uno popular. El entorno y el paisaje remiten a todo tipo de ensoñaciones sobre el lugar y su desconocido autor.