Ermita de San Pedro de Ibarra Barrio de Elexalde de Ibarruri

Anónimo. XV

También conocida como San Pablo y ubicada a 150 metros de la parroquia, nos encontramos ante uno de los ejemplares más interesantes del gótico vizcaíno, palpable con solo ver la sillería que lo envuelve. De planta rectangular, con ábside recto más reducido, posee dos ingresos, de los cuales el de poniente es el que presenta señas de estilo más marcadas: cuatro arquivoltas apuntadas nos encaminan hacia el ingreso bajo escarzano. La arquivolta exterior muestra cuatro figuras de las cuales las centrales son de los santos titulares. La iluminación, aunque escasa, se hace a través de dos vanos de época en el ábside.

Muy cercano se encuentra el conjunto de Ibarruri, con las escuelas, un palacio y el frontón y a medio camino la iglesia de Santa María, una obra de G. Elguezabal de 1929, reconstruida desde los cimientos con dinero indiano tras sufrir un incendio.

 

Palacio Etxezarreta-Ugalde Barrio de Zugastieta-Gorozika, 13

Anónimo. 1680 ca.

Palacete rural clasicista de volumen simple, concebido como un prisma de tensión horizontal, con fachadas planas y desornamentadas en las que se transparentan con pureza las líneas estructurales. El soportal central con doble arcada lo vincula directamente con el arquetipo del caserío vasco, dotado habitualmente de una era cubierta, pero la constatación del reducido espacio dedicado a las caballerizas en la crujía trasera pone de manifiesto una total ausencia de vocación agropecuaria. No deja de ser, sin embargo, una prueba explícita de la interacción entre los modelos cultos y populares.

 

Conjunto de Caserios en el Barrio de Unda Barrio de Unda

Anónimo. S. XVI-XIX

Barrio de montaña aislado, pero con buenos aprovechamientos forestales y ganaderos que posibilitaron la consolidación histórica de una comunidad de labradores independientes y con recursos. Las dimensiones y la calidad constructiva de sus viviendas reflejan esta situación. Se concentran aquí caseríos compactos, de hasta 400 mts2 de planta, con amplias cuadras con entrada independiente y un sólido medianil de separación del área residencial. Los más antiguos, como Undajauregi y Undagoiti, se remontan a los primeros años del siglo XVI y marcaron un modelo a imitar por sus congéneres posteriores, entre los que sobresalen ejemplares barrocos del siglo XVIII, como Erregena y Aurtenetxe. Otra de las referencias obligadas en arquitectura rural.