 La planta central, muy
evolucionada, responde al último ejemplo de las importantes arquitecturas
tardoneoclásicas de la comarca. Exteriormente, los volúmenes se escalonan suavemente
hasta la linterna, incluyendo la torre a los pies, solución también muy usada en el
País. Al interior, un cuadrado se inscribe en otro, delimitado por los potentísimos
muros. Estos se taladran para crear espacios absidiales a modo de brazos de una cruz
griega, que a su vez se intercomunican con cuatro cilindros con funciones auxiliares. La
luz, magníficamente matizada, se filtra a través de dos vanos termales de los ábsides y
la linterna, que se levanta sobre una cúpula ochavada. |