 
Referencia imprescindible en la arquitectura rural, el
núcleo central de Oma lo forman siete caseríos unifamiliares agrupados en torno a la
boca del sumidero kárstico donde desaparece el arroyo que da origen al valle. La rica
variedad de soluciones constructivas que se contabilizan en este puñado de granjas no
impide reconocer las dos características tipológicas comunes que definen el modelo: la
nítida separación de la zona de vivienda re specto de la cuadra y
el pajar, en edificios de apariencia compacta que acogen funciones múltiples bajo los amplios falcones de una
cubierta a doble vertiente, y la composición de fachadas simétricas con soportal central
sobre el que cuelgan balcones. Algunos vanos góticos supervivientes (Beaskoetxe y
Andikoetxe, 1500 ca.) confirman la antigüedad del modelo en piedra, que evoluciona pronto
hacia soluciones de entramado (Zierre, 1590 ca.) y alcanza sus máximas cotas de calidad
de ejecución y racionalidad de proyecto en Omagojeaskoa (1846). Se complementa con un par de molinos y
son hoy referencias ineludibles también las Cuevas de Santimamiñe a la entrada del
valle, y el bosque animado de Ibarrola. Sugerimos hacerel recorrido peatonal que se indica
junto a las Cuevas. Los vecinos del valle lo agradecerán.
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