INTERVENCION URBANISTICA Y CIUDAD EN EL AREA METROPOLITANA DE BILBAO-.
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1-.Historia-.
Bilbao era en origen una pequeña población en el encuentro
entre el camino de Castilla, que unía Burgos, centro de comercio del grano y de lanas,
con Bermeo, puerto natural de embarque hacia el Norte de Europa. Esa posición
estratégica de Bilbao, aguas arriba de la ría, a resguardo del mar y de los piratas,
posibilita a Castilla romper el monopolio de Bermeo y las aduanas de los valles, y fundar
mediante Carta Puebla otorgada por D. Diego López de Haro en el año 1300, la Villa de
Bilbao.
Ciudad comercial y marinera desde su origen, esa tradición ha perdurado durante siete siglos. La ría es una presencia constante para la ciudad, también para todo el territorio hasta su desembocadura en el mar Cantábrico. Allá, en el Abra, Portugalete fué siempre la Villa-guardián, el punto de control marítimo, y de ayuda.
La explotación del mineral de hierro es otra actividad documentada al menos
desde época romana en la comarca. Una actividad que va cobrando importancia poco a poco,
con producción artesanal de herramientas de todo tipo en los diferentes valles
vizcaínos, herramientas que encuentran su salida natural a través de Bilbao hacia el
resto de España. Todo ello, va a permitir a la ciudad un crecimiento continuado, y una
potencia internacional creciente con redes comerciales a través del Consulado de Bilbao
que se extienden por Flandes, Inglaterra y América principalmente.
La crisis dinástica de finales del XVIII, la penetración de las
ideas de la Ilustración francesa y la propia presencia de las tropas napoleónicas es el
primer periodo crucial para la ciudad. Se intenta contrarrestar el poder de la ciudad, por
parte de su tradicional "oposición", Anteiglesias y valles vecinos, aliados
para el caso con el valido napoleónico Godoy, Príncipe de la Paz; la propuesta de ciudad
alternativa, el Puerto de la Paz, diseñado por el mejor arquitecto de la época,
Silvestre Pérez, fracasa finalmente arrastrado por el propio fracaso napoleónico, pero
la experiencia no es inútil. Culminada la Guerra de la Independencia, Bilbao se lanza a
una aventura de embellecimiento, de conversión de la vieja Villa en ciudad. Se
reestructuran manzanas residenciales para que el mismo Silvestre Pérez levante la Plaza
neoclásica, la Plaza Nueva; se establecen medidas higienistas que van desde levantar el
cementerio de Mallona, el Hospital de Atxuri, el primer Teatro en el Arenal, la vieja
Alhóndiga de vinos, palacios diversos, el paseo del Arenal, toda una explosión
neoclásica transforma la ciudad, y nos transmite hasta hoy una imagen perdurable.
Pero también se plantea ya con seriedad ampliar su breve
territorio, en una larga batalla que culminará a partir de la promulgación por el
gobierno de la Ley de Ensanches, con la absorción de las vecinas Anteiglesias de Deusto y
Begoña, algo mas tarde Deusto, y de sus territorios. En 1876 se aprobará el Plan de
Ensanche de Bilbao, redactado por Alzola, Achucarro y Hoffmeyer, un plano que combina la
visión rotunda de Cerdà en Barcelona, con una herencia barroca y clasicista, de las
diagonales y la gran plaza central y de traza elíptica que es la actual Plaza de Moyúa.
La personalidad de este Ensanche, está también en una ordenaza temprana, que permite
transformar en la práctica el plano de A.A&H, y definir una tipo propio de casa
residencial. La ordenanza permite abrir nuevas calles, partir la isla o manzana original
en dos, lo cual permite casas de menor profundidad, mas fachada, optimizar el uso del
suelo y su rentabilidad, producir mas cantidad de ciudad "aparente". La calle de
Ledesma es un ejemplo que aún conserva edificios originales.
Apenas comenzado el s.XX, el arquitecto municipal F.Ugalde dibujará
una primera "Ampliación" del Ensanche, pensada específicamente como una barrio
a caballo entre el Ensanche y la tipología de la ciudad-jardín, y de hecho allí se
instalarán familias de ilustre apellido, enriquecidas en las actividades tradicionales en
el periodo de la Iª Guerra Mundial, con una España neutral, y un Bilbao de grandes
negocios con los contendientes.
Pero volvamos un paso atrás. Los Fueros o
Leyes tradicionales del país, que impedían la extracción masiva de mineral de hierro y
su exportación, han sido abolidos, con el final de las Guerras Carlistas a mediados y
finales del XIX, como también las aduanas interiores que se trasladan a la costa. Grandes
capitales extranjeros están fluyendo hacia
Bilbao, e importantes empresas de extracción de mineral pasarán a formar
parte de la nueva tradición industrial, con nombres tan evidentes como la Franco-Belga,
MacMahón, etc. Con la misma rapidez se tienden ferrocarriles, y comienzan a levantarse
las primeras fábricas de producción masiva. Finalizada la citada Iª Guerra Mundial,
minería, siderurgia y navieras están en condiciones de atender las fuertas demandas que
llegan de los países en reconstrucción, y cuando ese mercado se contrae, será
prioritaria la atención al mercado nacional. Las grandes familias bilbaínas están en
condiciones de presionar, de obtener leyes que protegen el Mercado Nacional, ya en la
dictadura de Primo de Rivera. Y de sumarse, y convertirse en elementos imprescindibles
para el régimen de Franco tras la contienda civil de 1936-39. La España que una vez mas
es neutral (teóricamente al menos) en la IIª gran Guerra, que se ve aislada del
concierto internacional durante décadas, dependerá en gran medida de la gran industria
pesada del Norte, de unas familias que dominan, producción y comercio, también ya las
finanzas, con potentes bancos cuyo origen está en Bilbao, y cuyo camino se sigue desde
los originales Bancos de Bilbao y Vizcaya, hasta el actual BBVA.
La llegada excesiva de inmigrantes, de mano de obra, a Bilbao y su
entorno, será masiva desde mediados del XIX, primero desde zonas cercanas, después desde
las provincias mas inmediatas, y ya en el franquismo, Bilbao se convertirá en el gran
foco de atracción al menos para la mitad norte de España, y desde Galicia a Aragón.
Mientras Ugalde diseñaba la Ampliación del Ensanche para familias pudientes, algunas de
esas mismas familias u otras, formados los nuevos empresarios en una cultura anglosajona
paternalista pero racional también, con un claro y "moderno" sentido de
organización social, se producen en el entorno de Bilbao una de las mas intensas
producciones de "ciudades-jardín" para trabajadores, en la mejor tradición
inglesa "a lo Owen". De hecho, en toda España se había producido ese debate, y
a la propia dictadura de Primo de Rivera se debe la promulgación inicial de leyes sobre
Casas Baratas, a las que se acogen las casi 30 promociones que se producen en la zona del
Bilbao de los años 20 y 30. Hospital Civil de Basurto, Institutos de Enseñanza,
Universidad, el Teatro Arriaga, forman parte también del Bilbao higienista, monumental,
del Bilbao de los "alegres años 20".
De alguna forma, también estas actuaciones ejemplifican el debate ya iniciado en aquella época sobre la Comarca, por vez primera, como Ente territorial que agrupa toda una serie lógica de actividades complementarias entre sí, de producción, residenciales, administrativas y ocio. Será Ricardo Bastida, figura clave en el Bilbao de mediado el s.XX, quien despierte inquietudes en el temprano 1926 con su Plan de Enlaces para la Comarca.
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Para esa época, muchos pueblos de la comarca absorben cientos de
miles de obreros, desde Basauri a Barakaldo, Erandio, Sestao u Ortuella, mientras en el
otro lado de la Ría, la burguesía ha colonizado Getxo y convertido Neguri, al borde del
mar, en su ciudad residencial. Pero habrá que esperar hasta 1943, en la inmediata
postguerra, cuando vea la luz el primer Plan Comarcal, el primer plan territorial que
trata de racionalizar y estructurar el territorio, de establecer una propuesta global, que
se queda finalmente en unas "manchas" de usos que desorganizadamente irán
surgiendo en una sociedad dictatorial a la que le falta en cambio cultura urbanística en
forma de gestión, y capacidad financiera en un periodo de recesión y aislamiento, para
otra cosa que no sea el acudir con medidas de emergencia allá donde éstas se hacen mas
imprescindibles.
Todo el periodo desarrollista de los años 60 y 70 será desde las
Instituciones "más de lo mismo", y ponderado si acaso progresivamente por el
despertar de los movimientos sociales.
El siguiente Plan Comarcal del año 1964, basa toda su formulación en una primera
conciencia del papel de las grandes infraestructuras tuteladas por el Estado, y en ceder
íntegramente a la iniciativa privada la gestión y promoción de las grandes
"manchas" de suelos residenciales. Barrios masivos promovidos mediante único
"Plan Parcial", polígonos de absorción de pésima ejecución, y un déficit
abismal de infraestructuras y equipamientos será la herencia con la que carguen nuestras
ciudades de finales del s.XX.
En 1975 muere el dictador, Franco. En 1978 se promulga la actual Constitución democrática, el mismo año en que se eligen los Ayuntamientos democráticos y se inicia un largo y penoso proceso de recuperación. En 1979 el Pais Vasco obtiene el Estatuto de Automía, como marco de relación con el resto del Estado, y en 1992 España ingresa de pleno derecho en la CEE.
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Puerta medieval de Barrenkale
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Bilbao y Abando, mediados XIX
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Recreación camino Begoña S.XVI
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El Puente Colgante de S. Francisco. Bilbao, hacia 1870
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Bilbao desde Atxuri, S.XVIII
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Abando y Deusto hacia 1870
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El Carmen de Bolueta, Bilbao 1860
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La Comarca. De Bilbao y la Ría |
2-La transformación de Bilbao. Ciudad y Territorio.
Agotado el periodo de la industrialización, tras la crisis que afecta en
parecidos términos a todo el mundo occidental a partir de mediados y finales de los años
70, la comarca se hunde en un profundo retroceso, de raíces económicas, sociales y
también políticas. A los expedientes de crisis de las grandes industrias, se acompaña
el cierre masivo de la pequeña y la mediana, huelgas generales, y el despertar de un
sentimiento nacionalista que se entremezcla en las diversas capas sociales.
Y será a partir de un hecho de catástrofe natural, las inundaciones que asolan Bilbao y los municipios de la ría en el verano de 1983, cuando se inicia una tímida conciencia de que la ciudad está tocando fondo, y de que es necesario una profunda transformación de su base económica, y de que se necesita planificar estrategias económicas, pero también infraestructuras y servicios propios no ya de una ciudad, sino de una metrópoli cuyo ámbito de influencia se extiende por las riberas del mar Cantábrico, por los cauces naturales de los ferrocarriles y redes de carreteras.

La
creación de un foro de reflexión, Bilbao Metropoli 30, con participación de todo tipo
de Instituciones, junto a "lobbys" financieros, profesionales, etc, permite
reunir a los diversos nucleos de influencia social con expertos extranjeros en diferentes
facetas, que van generando esa necesaria conciencia para el cambio. La apuesta por el
Puerto y el mar se mantiene, y ya para 1992 es una realidad el inicio de las obras de
ampliación en el Abra exterior. La red de autovías provincial y de la Comunidad
Autónoma están también en fase avanzada, a la par que las dependientes del Estado
avanzan por Castilla desde Madrid, o está ya concluida la de Barcelona por el Ebro hacia
el Pais Vasco. A la rehabilitación decidida del Casco Viejo de Bilbao, se une también
Portugalete, creándose las primeras Sociedades de Gestión Pública independientes, con
objetivos específicos (Surbisa y Surposa).
Al mismo periodo responde un torbellino de planeamientos urbanos que con cierto desorden se suceden, y sobre los que se superpone, mas por su valor de ideas y atrevimiento que por su puesta en práctica, el Plan Territorial Parcial de Bilbao y Comarca, redactado por Mecsa y Eduardo Leyra.

Si hoy
se reconoce un error la disolución de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao,
entidad que coordinaba en el final del periodo franquista el desarrollo territorial de la
Comarca, hecha a vuela pluma y con un ánimo disgregador que dio por resultado una cierta
anarquía de planeamientos municipales urbanísticos colindantes, no es menos real que el
reconocimiento de ese error vino a coincidir con la entrada de España en la CEE, y la
entrada masiva de fondos europeos de cohesión y desarrollo, para la revitalización del
área metropolitana y degradada de Bilbao. Fondos que no han llegado a todos los
municipios, ni en igual proporción, resultando hoy desequilibrios claros, pero que en
todo caso y junto a las correspondientes partidas del Estado, y sobre todo de los
Gobiernos Autónomo y Provincial, están lógicamente en el origen de la profunda
transformación de la metrópoli. Y para la gestión de tales fondos, y para coordinarlos,
se crea la Sociedad Pública Bilbao Ría 2000, en la que participan como socios el
Gobierno Central, Gobierno Vasco, Diputación de Bizkaia, Puerto Autónomo, Red de
ferrocarriles RENFE y los Ayuntamientos de Bilbao y Barakaldo, a cuyos territorios abarca.
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Su misión es recuperar zonas degradadas o
áreas industriales en declive, a través de usos alternativos en infraestructuras,
residenciales, ocio y parques tecnológicos o de nueva industria.
Los Ayuntamientos implicados recalifican los suelos afectados, permitiendo los nuevos
usos. Y ceden sus propiedades en ellos (también el Puerto o Renfe), a Bilbao Ría 2000,
que lleva a cabo las obras preparatorias previas, urbaniza y finalmente vende los suelos y
solares resultantes a promotores privados que realizan las construcciones residenciales,
comerciales, etc. Con las plusvalías generadas, importantes por tratarse normalmente de
áreas centrales, se inician nuevos proyectos de recuperación de otras zonas urbanas.